El cierre del Paso Cristo Redentor dejó pérdidas millonarias: ¿quién las paga?
El Paso Cristo Redentor lleva más de 20 días cerrado por la nieve y ya deja pérdidas millonarias. ¿Cómo afecta a los transportistas y qué alternativas tienen? Los detalles que pocos conocen.
El Paso Internacional Cristo Redentor sigue bloqueado por la nieve tras más de 20 días, y la factura ya es millonaria. El transporte de cargas acumula pérdidas que superan los 18 millones de dólares, y las empresas advierten que el golpe lo reciben ellas solas.
Mientras las nevadas persisten en alta montaña y los equipos no pueden despejar la ruta, los camioneros esperan sin poder cruzar. El mal clima no da tregua, y el corredor bioceánico clave para el comercio con Chile sigue paralizado.
La cuenta que no cierra
Ricardo Squartini, secretario de la Comisión Directiva de la Asociación Propietarios de Camiones Mendoza (Aprocam), detalló el impacto: cada camión detenido pierde unos 450 dólares por día, entre costos fijos y ganancia que no llega. Así, un vehículo parado 20 días suma unos 9.000 dólares. Con cerca de 2.000 unidades esperando, la cifra total ya ronda los 18 millones de dólares.
“Cada transporte está absorbiendo este costo, más el costo de oportunidad, porque al estar los camiones cargados y esperando para poder cruzar no podemos tomar otro tipo de carga. Si estuvieran vacíos, al menos podrían realizar algún trabajo dentro del país”, explicó Squartini.
Y la espera no tiene fecha de fin: “Los camiones llevan casi 20 días detenidos y el tiempo no acompaña para terminar de limpiar la ruta y dejarla en condiciones. Hay mucha nieve y el mal tiempo continúa en alta montaña”, señaló.
¿Cuántos camiones están varados?
Según el relevamiento de Aprocam, en Uspallata hay unos 600 camiones estacionados entre el Área de Control Integrado (ACI), la estación de servicio YPF y la estación Axion. A ellos se suman entre 800 y 1.000 camiones distribuidos en estaciones de servicio desde el Acceso Sur hasta el Arco de Desaguadero.
Además, la entidad estima que otros 1.500 camiones de empresas mendocinas permanecen en sus bases, a la espera de la reapertura. Las firmas locales optaron por no ocupar espacios en la Ruta 7, dejándolos libres para transportistas de otras provincias.
Sin seguro ni ayuda para los transportistas
Squartini fue tajante: no hay mecanismo que compense estas pérdidas. “No hay un seguro que cubra esta situación. Los dadores de carga tampoco se hacen cargo porque se trata de un problema climático. Cuando el inconveniente es documental y depende del exportador o del importador, ellos asumen ese costo, pero en este caso toda la carga económica recae sobre el transporte”, afirmó.
Mientras los camiones están inmovilizados, las empresas deben seguir pagando salarios, seguros, patentes, mantenimiento y todos los costos de estructura.
Asistencia para los choferes varados
El cierre también golpea a cientos de conductores argentinos y extranjeros que esperan desde hace semanas. Por eso, Gendarmería Nacional, Aprocam y el Sindicato de Choferes organizaron un operativo para entregar al menos una comida diaria a los camioneros provenientes de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile.
“Hace muchos años que no teníamos un cierre de tantos días. Entre las tres instituciones estamos colaborando para paliar un poco la situación”, indicó el dirigente.
La alternativa que también cuesta
Algunas empresas, anticipándose al temporal, decidieron no enviar sus camiones a Mendoza y optaron por pasos alternativos como Pino Hachado o Cardenal Samoré. Pero esa ruta es mucho más larga y cara.
“Para ir a Santiago por el sur hay que recorrer más de 2.000 kilómetros adicionales. Mientras desde Mendoza a Santiago hay unos 380 o 400 kilómetros, por esos pasos el recorrido se multiplica. Algunos exportadores e importadores aceptaron esa opción por la urgencia de la mercadería, pero hubo que renegociar las tarifas para cubrir esa diferencia”, explicó Squartini.
El Paso Cristo Redentor sigue cerrado por las persistentes nevadas, las bajas temperaturas y el riesgo de hielo en la calzada. Las autoridades de Argentina y Chile monitorean constantemente el clima y los trabajos de despeje antes de decidir si reabren el cruce.