El clan Castro negocia en secreto con Trump: el delfín que podría caer y la mujer que emerge en la sombra
Mientras la isla vive un colapso y protestas masivas, el clan Castro negocia en secreto con la administración Trump. ¿Están dispuestos a sacrificar a su delfín para salvar la Revolución? Y en las sombras, emerge el nombre de una mujer que podría cambiar todas las reglas del juego.
Mientras Cuba enfrenta un colapso energético y protestas masivas, la familia Castro maneja los hilos de una negociación de alto riesgo con la administración Trump. Lejos de los reflectores, el futuro de la isla y de su presidente, Miguel Díaz-Canel, se decide en mesas donde el apellido fundador de la Revolución sigue siendo la moneda de cambio.
Fidel Castro murió en 2016 y Raúl Castro, de 94 años, está retirado. Sin embargo, el linaje vuelve al centro de la escena para buscar una salida al laberinto en el que sumió a la isla la política de máximo presión de Donald Trump.
El presidente estadounidense y su secretario de Estado, Marco Rubio, están convencidos de que Díaz-Canel tiene los días contados. Es el precio que exigen para evitar un violento “cambio de régimen”, aunque lo nieguen en público. La Casa Blanca necesita un responsable que pague el costo político.
¿Por qué Washington habla directamente con los Castro?
Como ocurrió con Venezuela, Trump no busca arrasar con el sistema político cubano. Su objetivo es que la isla se someta a los intereses comerciales estadounidenses. Por eso, mantiene conversaciones directas con el clan Castro, sin importarle demasiado si la familia vuelve a ejercer el poder de forma abierta.
La pregunta clave que flota en el aire es si los Castro estarían dispuestos a sacrificar a su fiel “delfín”, Díaz-Canel, si con eso garantizan la supervivencia del proyecto revolucionario.
Cuba vive bajo una presión extrema. El bloqueo petrolero total de Trump se suma al embargo vigente desde 1961, generando un colapso energético con apagones masivos y parálisis del transporte. Las protestas, incluyendo cacerolazos nocturnos en La Habana, se extienden por toda la isla.
El 14 de marzo, manifestantes provocaron un incendio en la sede municipal del Partido Comunista en la ciudad de Morón. La periodista independiente Miriam Leiva, residente en La Habana, describió la situación a TN como “realmente catastrófica”.
El intermediario clave y las primeras concesiones
En este escenario terminal, un equipo especial liderado por Marco Rubio negocia directamente con la familia. El intermediario es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias “El Cangrejo”, nieto preferido de Raúl.
A principios de marzo, una reunión bilateral se llevó a cabo en la isla caribeña de Saint Kitts y Nevis. Según la prensa del exilio y The New York Times, la misión estadounidense entregó una lista de exigencias que incluiría la salida de Díaz-Canel. Rubio lo negó públicamente.
Pocos días después, llegó una señal desde La Habana. El ministro de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva, anunció que los emigrados y sus descendientes podrán invertir y abrir negocios en Cuba, una medida inédita. Pérez-Oliva no es un funcionario cualquiera: es nieto de Ángela Castro Ruz, hermana de Fidel y Raúl.
La posible “trilogía Castro” para una transición se completa con el general de brigada Alejandro Castro Espín, de 60 años, único hijo varón de Raúl. Fue uno de los negociadores del restablecimiento de relaciones con Washington en 2015.
La carta que no es Castro: ¿Quién es Inés María Chapman?
Sin embargo, emerge una cuarta opción fuera del clan familiar: la vice primera ministra Inés María Chapman. Su nombre comenzó a sonar con fuerza en círculos del exilio para una eventual transición.
Chapman, de 60 años e ingeniera hidráulica, es un respetado cuadro femenino de la Revolución. Actualmente ocupa el cargo de vice primera ministra y vicepresidenta del Consejo de Estado y de Ministros, además de ser miembro del comité central del Partido Comunista.
Miriam Leiva destacó que “ha sido la mujer más relevante en los últimos años”, con un estilo de hablar pausado y de escuchar opiniones. Su perfil afrocubano es visto como un factor de acercamiento a la población negra y mestiza.
El portal opositor 14ymedio, dirigido por Yoani Sánchez, la elogió a fines de diciembre, señalando que en un gabinete dominado por hombres, “ella encarna el raro caso de quien todavía aparenta creer en el orden, la gestión y la responsabilidad”. Destacaron su “competencia técnica” en un entorno de consignas.
Su desventaja, según el mismo medio, es que no pertenece a ninguna de las familias históricas que controlan los resortes esenciales del país.
El activista y dramaturgo Yunior García, exiliado en España, dijo a TN que Chapman es uno de los nombres que se menciona para una eventual salida de Díaz-Canel, “sobre todo por su perfil y además porque no ha tenido declaraciones tan fuertes”. Añadió que “no ha sido objeto de odio por parte de la población cubana”.
Para García, “es probable que Estados Unidos la tenga identificada como una figura importante que podría encabezar una transición”.
El desenlace ahora depende de si Trump se decanta por la familia Castro o por una alternativa como Chapman para liderar una transición hacia un modelo más capitalista. Mientras, la Revolución evalúa resistir las imposiciones estadounidenses en un escenario de protestas y hartazgo creciente.
Como concluyó una fuente, la única figura capacitada para negociar con Estados Unidos es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Raúl. “Evidentemente, es la persona que está representando los intereses de los Castro y la que probablemente esté liderando el país”.