El clan narco que apelaba a la magia negra para traficar cocaína: la Justicia ya tomó una dura decisión
La Justicia Federal dictó prisión preventiva para seis acusados de integrar una red narco que usaba rituales esotéricos. ¿Qué hallaron junto a la droga? Los detalles que recién se conocen.
Seis integrantes de una red de narcotráfico que operaba desde la cárcel y usaba rituales esotéricos para “proteger” sus envíos de cocaína a Buenos Aires fueron enviados a prisión preventiva. La medida fue dispuesta por la Justicia Federal de Jujuy tras el hallazgo de 61 kilos de droga en un control rutinario.
El operativo que destapó todo ocurrió el 18 de julio en el puesto de Gendarmería Nacional de Tres Cruces. Allí, un Peugeot 408 fue interceptado y, tras una inspección minuciosa, los efectivos encontraron los estupefacientes escondidos en el torpedo y los zócalos del vehículo. Pero lo más llamativo no fue solo la cantidad de droga, sino los elementos que la acompañaban: restos de sangre animal, la cabeza de un cabrito y amuletos colocados estratégicamente entre los paquetes.
¿Quién lideraba la banda?
Según la reconstrucción del Ministerio Público Fiscal, la organización era comandada desde el Complejo Penitenciario Federal NOA III por Wilfredo Villegas, un recluso que ya cumple una condena de 8 años por narcotráfico. Desde la cárcel, Villegas coordinaba cada movimiento y tenía roles bien definidos para su familia: una hermana actuaba como “vocera” del penal y su pareja fue quien manejaba el auto interceptado con el cargamento.
La red contaba con viviendas y talleres en las localidades fronterizas de Casira y Cieneguillas, donde acopiaban la droga proveniente de Villazón (Bolivia) y la acondicionaban en dobles fondos de los vehículos. En esos puntos también operaba un custodio apodado “El Diablo”, que usaba la fabricación de ollas de barro como pantalla para sus actividades ilegales.
El “barrido” que precedió al golpe
La investigación reveló una maniobra previa al traslado: el 16 de julio, el padrastro de los imputados y la madre viajaron en un Honda Civic a las 2:30 hacia San Salvador de Jujuy con la misión de hacer un “barrido” de la Ruta 9. Al verificar que en el control de Tres Cruces solo pedían documentación de rutina, dieron luz verde al transporte de la droga.
Pero no contaban con el olfato del can antidrogas de Gendarmería, que fue clave para frustrar el plan. Además, un agente encubierto había logrado infiltrarse en la estructura y descifrar sus códigos, pese al hermetismo que rodeaba a la organización.
Tras las detenciones, la Justicia Federal ordenó el peritaje de los 34 teléfonos celulares secuestrados en los 12 allanamientos simultáneos realizados en la provincia, con el objetivo de identificar nuevos eslabones de la red. También se libró un pedido de captura internacional para otro hermano de Villegas, señalado como el reclutador de choferes.