El clásico argentino que podés preparar en casa: Cabsha casero en simples pasos
Todos los conocen como un clásico de kiosco, pero nadie imaginaba que se pudieran hacer tan fácil en casa. El paso a paso para que salgan perfectos.
Los Cabsha son esa combinación que pocas veces falla: chocolate, dulce de leche y un toque de licor. Lo que muchos piensan que es una receta complicada, en realidad se resuelve con pocos ingredientes y un paso a paso que no lleva más de media hora de trabajo.
La versión casera de estos bocaditos se convierte en una opción ideal para después de las comidas, para acompañar el café o para sumar a una mesa dulce sin necesidad de ser expertos en repostería.
Qué se necesita
La lista es corta y accesible: 300 gramos de dulce de leche repostero, 2 cucharadas de coñac o licor de chocolate, 300 gramos de chocolate cobertura y, si se quiere, una cucharadita de esencia de vainilla.
El dulce de leche repostero es clave: al tener una consistencia más firme, permite armar los bocaditos sin que se desarmen. El alcohol se puede ajustar a gusto, o directamente reemplazar por unas gotas de esencia de vainilla si se prefiere una opción sin alcohol.
El paso a paso
Lo primero es mezclar el dulce de leche con el licor hasta que quede integrado. Después, la preparación va a la heladera durante unos 30 minutos, hasta que tome cuerpo y se pueda trabajar.
Con las manos o con una manga pastelera se forman pequeñas porciones sobre una placa con papel manteca, y se vuelven a enfriar unos minutos. Mientras tanto, se derrite el chocolate a baño María o en microondas, con intervalos cortos para evitar que se queme.
Cada bocadito se baña en chocolate, se deja escurrir el excedente y se apoya en papel manteca hasta que endurezca. El secreto, según los que saben, es que el relleno esté bien frío: así el baño se fija rápido y mantienen la forma.
Una opción para regalar
Cuando el chocolate está firme, se pueden pasar a cápsulas de papel y presentarlos en una caja. También admiten decoración con chocolate blanco, frutos secos picados o unas líneas por encima.
Lo mejor de todo es que, con pocos ingredientes y sin vueltas, se puede disfrutar en casa de uno de los dúos dulces más clásicos que existen.