El clásico que puede cambiarle la cara a Newell's: la apuesta por los pibes
Newell's va por el clásico con Central como una final para cortar la mala racha. La apuesta por los pibes y el plan de Kudelka, en la cancha: si el equipo responde, el envión puede cambiarle el humor al Rojinegro.
Newell's enfrenta un momento bisagra: el clásico ante Central, de visitante, aparece como la gran oportunidad para cortar rachas negativas y darle un envión a un proyecto que recién empieza. Pero más allá del resultado, el partido puede funcionar como una plataforma para que los jóvenes del club se ganen un lugar en la consideración de los hinchas y del cuerpo técnico.
La Lepra llega necesitada de liberarse de las ataduras del pasado reciente. El equipo busca enfocarse únicamente en el presente y en el desarrollo del juego, con la idea de que una actuación convincente ante el clásico rival lo posicione en otro escalón de rendimiento y aspiraciones.
El Rojinegro quiere un gesto creíble que le permita enterrar de una vez por todas los fantasmas y empezar a construir su propio futuro. En ese camino, la apuesta está puesta en el desparpajo de los pibes del club: Reinatti, Regiardo y Guch se perfilan como los abanderados de la nueva generación leprosa, acompañados por Cóccaro y Mazzantti como socios de ocasión.
La hoja de ruta de Kudelka
Para que ese plan funcione, Newell's no debe desviarse de los lineamientos que impone Frank Kudelka, un viejo zorro del fútbol argentino. La estrategia del entrenador apunta a disimular las carencias y debilidades del equipo, y a aprovechar que, con el correr de los minutos, Central pueda ir perdiendo consistencia, afectado por sus propios nervios y por la presión de su gente.
El conjunto leproso va al clásico buscando respuestas y señales de ratificación puertas adentro. La idea es que esos nombres propios traccionen nuevos tiempos para los nuevos muchachos de Newell's, en un partido que puede marcar un antes y un después en la temporada.