El clásico que Talleres tenía en el bolsillo: los dos palos, las seis atajadas y el gol que nadie vio venir
Talleres tuvo el clásico en el bolsillo: dos palos, dominio y un Kempes que se caía. Pero Belgrano sabe de resistir y golpear cuando menos se lo espera. El 1-0 que desató la locura pirata nació de una jugada que ya tiene nombre propio, y la historia detrás del héroe de la noche le pone la piel de gallina a cualquier futbolero.
El Mario Alberto Kempes fue testigo de una nueva edición del superclásico cordobés y, otra vez, el festejo quedó del lado de Alberdi. Belgrano derrotó 1-0 a Talleres en un partido de alta tensión, donde la "T" dominó varios tramos, estrelló dos remates en los palos y se quedó con las manos vacías por un golpe certero en el momento más inesperado.
El trámite fue electrizante. Talleres acorraló, generó situaciones y hasta hizo sonar la madera en dos oportunidades. Belgrano, en cambio, aguantó, se sostuvo en la solidez de su arco y esperó su momento. Cuando parecía que el empate era el destino inevitable, apareció la contra perfecta.
Vicentini, el héroe silencioso bajo los tres palos
La ausencia de Thiago Cardozo, convocado a la selección de Uruguay, abrió una puerta que Manuel Vicentini atravesó con una actuación consagratoria. El arquero firmó seis atajadas decisivas para mantener el cero en su arco, varias de ellas con alto grado de dificultad.
Para Vicentini, la noche tuvo un componente emocional que excedió lo deportivo. Llegó a la institución hace cinco años como capitán en Primera División y aceptó relegar su ego para remar desde el banco en la B Nacional. El fútbol, esta vez, le devolvió la mano.
Al sonar el silbatazo final, apretó la pelota contra el pecho y no pudo contener las lágrimas. "Tuve que dejar el ego personal... me faltaba conseguir algo desde lo personal dentro de la cancha, y en este clásico el tiempo hizo valer la pena todo", declaró el guardameta, con la voz quebrada.
El "Hernandazo": la contra que quebró el partido
Talleres volcaba sus naves al ataque y el empate parecía encaminado. Pero a los 41 minutos del segundo tiempo, Ramiro Hernandes ingresó desde el banco y definió con frialdad para anotar el 1-0 que desató la euforia pirata en el Kempes.
El festejo revivió el folclore futbolero. Emulando el célebre "Metillazo" del torneo Apertura, el presidente Luis Fabián Artime bautizó la maniobra en caliente como el "Hernandazo". El nombre quedó instalado en la tribuna y en los vestuarios.
Entre risas, el delantero catalogó la conquista como la más importante de su carrera, junto a la que logró ante Argentinos Juniors en cuartos de final. "Pónganle el nombre que quieran; hoy lo ganamos todos y nos vamos con tres puntos muy importantes", remarcó, dejando en claro que el mérito es colectivo.
Un 2026 teñido de celeste
El vestuario pirata fue una fiesta. Entre cánticos, risas y el festejo al ritmo de "Tu papi llegó", el plantel celebró haber ganado los dos clásicos disputados en el 2026. Belgrano reconfirmó la fórmula que lo llevó a hacer historia: sacrificio colectivo, resistencia heroica y la jerarquía intacta para celebrar en las citas trascendentales.