El clima, el inesperado salvavidas de las ferreterías sanjuaninas en medio de ventas ajustadas
¿Cómo logran las ferreterías sanjuaninas mantenerse a flote con ventas justas? El clima, los descuentos y la minería, en la mira.
Las ferreterías de San Juan transitan un presente de equilibrio frágil: lo que ingresa por ventas alcanza justo para cubrir los gastos del mes, pero no deja aire para recomponer stock ni acumular ganancias. En ese escenario, un factor climático se convirtió en el principal aliado de los comerciantes.
Juan Janavel, presidente de la Cámara de Ferreteros y Repuesteros de San Juan, dialogó con DIARIO DE CUYO y describió un panorama que se mantiene en niveles regulares, aunque con una economía doméstica complicada para los dueños de los locales. "En general estamos normal, las ventas están justas para salvar el mes", admitió.
¿Qué generó el repunte en las ventas?
El frío, las lluvias y los temporales de los últimos meses impulsaron una demanda extra que, en otras condiciones, difícilmente se hubiera concretado. Las bajas temperaturas reactivaron la búsqueda de calefactores y artefactos de calefacción, mientras que los fenómenos climáticos empujaron compras vinculadas a reparaciones y necesidades urgentes.
Sin embargo, ese alivio estacional no alcanza para soñar con una recuperación cómoda. "En condiciones generales estamos con las ventas mínimas para cubrir las necesidades", sostuvo el referente del sector.
Costos fijos: la nueva preocupación
A los niveles de consumo se suma el incremento de los costos fijos. A diferencia de otros momentos, cuando los aumentos complicaban la venta, hoy el foco está puesto en las subas de servicios y alquileres. La electricidad se convirtió en uno de los gastos que más impactan, junto a los costos necesarios para mantener las puertas abiertas.
En ese contexto, los comerciantes lograron cumplir con compromisos importantes, pero con escaso margen para acumular capital. "Dentro de todo hemos podido zafar hasta los aguinaldos, poder cubrirlos. Ganancias o tener stock no lo podemos hacer", explicó Janavel.
La imposibilidad de recomponer inventario se perfila como uno de los principales dolores de cabeza. El dinero que entra se destina casi por completo al funcionamiento diario, dejando en segundo plano la chance de invertir o ampliar la mercadería ante eventuales demandas, como las que podría traer la actividad minera.
Estrategias para no perder clientes
Con consumidores que cuidan cada peso, las ferreterías salieron a buscar alternativas para no quedarse sin operaciones. Janavel aseguró que el sector intenta sostener precios y condiciones que permitan cerrar la venta, incluso resignando parte del margen. "Necesitamos vender para cubrir las necesidades y nunca ningún comerciante se aprovecha de la necesidad del cliente", afirmó.
Entre las herramientas más usadas aparecen descuentos para compras grandes, beneficios especiales y hasta la cobertura del flete para el traslado de la mercadería. En productos de menor valor, algunos comerciantes llegan a reducir la ganancia al mínimo para concretar la operación.
"Hay ferreteros que terminan incluso regalando cuando son cosas chiquitas y hay descuentos en las grandes operaciones para no perder los clientes. Cubrimos el flete o generamos algún beneficio", destacó el dirigente. El objetivo es mantener al comprador en un contexto donde cada venta resulta clave para cerrar el mes.
La minería, una cuenta pendiente
Otro tema que preocupa al sector es la posibilidad de insertarse como proveedores de los grandes proyectos mineros que se desarrollan o proyectan en San Juan. Janavel aclaró que las ferreterías y corralones locales tienen capacidad para responder a ciertas demandas, pero el obstáculo está en las condiciones de acceso que imponen las compañías. "A la minería no es que no podamos proveerle, pero no tenemos demanda de ellos", explicó.
Los proyectos mineros utilizan plataformas de proveedores con requisitos y estándares internacionales. Allí, las empresas sanjuaninas más chicas quedan en desventaja frente a grandes corralones de Buenos Aires u otras provincias, que cuentan con certificaciones y estructuras preparadas para cumplir con esas exigencias.
Para Janavel, el desafío a futuro es analizar cómo pueden participar las ferreterías y corralones locales en la cadena de demanda minera, sin perder rentabilidad ni arriesgar inversiones que después no puedan recuperar. Mientras tanto, el sector sigue sosteniéndose con ventas que apenas alcanzan para cubrir los compromisos, estrategias comerciales para fidelizar clientes y un aliado inesperado: el clima.