El clima en el Bosque: de la silbatina al apoyo, pero la desilusión sigue latente
Silbatina, cánticos de bronca y una levantada que ilusionó: el clima en el Bosque fue un torbellino de emociones. ¿Qué pasó después del 0-2 parcial?
La tensión se palpaba en el aire del Bosque. Los hinchas de Gimnasia, golpeados por la goleada en el clásico y la eliminación por penales en la Copa Argentina, llegaron al partido ante los mendocinos con el ánimo caldeado. El pésimo primer tiempo hizo estallar la bronca contenida.
El 0-2 parcial encendió la mecha. Los cánticos de reproche no se hicieron esperar, y desde la tribuna Centenario se escucharon frases duras hacia los jugadores. La silbatina que ya había despedido al equipo el martes en Florencio Varela se repitió en el estadio.
Una ráfaga de esperanza
Pero el segundo tiempo trajo un aire distinto. El descuento de Agustín Auzmendi encendió la ilusión y la gente volvió a cantar. El equipo mostró otra actitud y los hinchas respondieron, empujando al Lobo en busca de la igualdad.
El tanto de Maximiliano Zalazar parecía el punto de inflexión: la reconciliación entre el equipo y su gente. Sin embargo, la alegría duró poco. Un nuevo gol en contra, convertido por Módica, volvió a sembrar dudas y el clima se tensó otra vez.
El equipo quedó expuesto en defensa cuando bajó la presión, y el resultado final dejó sensaciones encontradas. La bronca inicial se transformó en desilusión tras un partido que tuvo de todo.
¿A quién apunta la hinchada?
Tras la derrota, los silbidos e insultos fueron más específicos. Con la excepción de Nacho Fernández, los jugadores fueron el blanco principal de las críticas por la falta de resultados. Pero el entrenador Pereyra y la dirigencia de Anacleto tampoco quedaron exentos de los cuestionamientos.
El equipo de Gimnasia atraviesa un momento delicado, con golpes consecutivos que calaron hondo en el ánimo de los triperos. La levantada del segundo tiempo matizó el enojo, pero la desilusión por los últimos resultados sigue presente.