El club de San Juan que sobrevive con tres dirigentes y una factura de luz imposible
El club que nació en 1911 y supo tener una estructura enorme hoy se sostiene con tres dirigentes que no cobran sueldo y una factura de luz que puede superar los 300.000 pesos. La historia de cómo llegó una mujer a presidirlo y qué sueñan para los chicos.
El Club Angaqueros del Sud nació en 1911 y, más de un siglo después, sigue en pie en el departamento San Martín. Lo sostiene un puñado de personas que no cobra un peso y que, cada semana, inventa una actividad para juntar fondos. La presidenta es Gabriela Gómez, una mujer que llegó al cargo casi sin buscarlo y que hoy lidera una institución con equipos de Primera, Cuarta, inferiores y una escuelita de fútbol 11.
Un club que se sostiene a pulmón
La estructura futbolística funciona, pero el esfuerzo es enorme. La comisión directiva quedó reducida a tres integrantes, aunque un grupo de colaboradoras —sobre todo mujeres que ayudan con la limpieza— se suma para organizar bingos, ventas y cualquier actividad que deje unos pesos.
“Es costoso mantener una institución y más un club”, admite Gómez. No hay sueldos y los premios que reciben los transforman en recursos: lo que entra por un bingo o una venta se destina a sostener la actividad.
Entre los gastos fijos hay uno que duele: la factura de electricidad puede superar los 300.000 pesos por mes, incluso cuando no hay movimiento deportivo que genere ingresos. “El club sigue estando, luz sigue habiendo”, resume la presidenta.
Los chicos, la prioridad
Más allá de la pelota, el club les da a los más chicos un espacio para compartir después de jugar. Yerbeado, mate cocido y sopaipillas son parte de las meriendas que preparan. Con los jugadores de las categorías mayores organizan comidas para acompañarlos y motivarlos.
“En lo que uno puede, siempre estamos pensando en ellos”, cuenta Gómez. La idea no es solo aportar elementos deportivos, sino construir un sentido de pertenencia alrededor de la institución.
Ese vínculo con la comunidad sigue intacto. Aunque con los años aparecieron otros clubes y espacios sociales, la presidenta asegura que cada vez que organizan un evento la gente de la zona responde y colabora.
El sueño de volver y de crecer
El fútbol es el motor principal, pero la comisión quiere ampliar la propuesta. El objetivo inmediato es recuperar y mejorar el playón, hoy una de las principales limitaciones para sumar nuevas disciplinas. Una vez que las instalaciones estén en condiciones, la idea es abrir el club a otras actividades deportivas.
En lo deportivo, Angaqueros descendió el año pasado y la dirigencia sueña con volver a Primera. “Tratar de ver si ese sueño de volver se da lo más pronto posible”, plantea Gómez. Dirigentes, jugadores e hinchas comparten esa meta.
Pero hay un anhelo aún más grande: “Un sueño por lo menos que el club tenga unas buenas instalaciones”, sostiene la presidenta. Mejorar la infraestructura, recuperar espacios y abrir la cancha a nuevas disciplinas es la meta de fondo.
De acompañar a sus hijos a presidir el club
La llegada de Gabriela Gómez a la presidencia no fue parte de una carrera dirigencial. Su vínculo con Angaqueros del Sud empezó cuando su hija quiso jugar al fútbol. “Voy a estar un poquito más cerca”, pensó entonces. Así empezó a colaborar con la comisión de la escuelita y, un año después, cuando esa comisión debía renovarse, le propusieron integrar la mesa central.
Aceptó junto a otros colaboradores, sabiendo que no sería fácil. Poco después asumió la presidencia de una institución históricamente conducida por hombres. “Nos ha costado un poco ser aceptados”, reconoce.
Hoy, a poco más de un año de gestión, dice que los errores son parte del aprendizaje y que la meta es hacer el mejor trabajo posible mientras estén al frente. “No queremos que esto se pierda”, resume como la razón que la impulsa a seguir.