¿Qué pasa cuando en Neuquén juntás a profesores, nómades digitales y petroleros en una misma mesa y les prohibís hablar en español? El club que ya anota a más de 70 personas por encuentro tiene una respuesta.
Un jueves a las siete de la tarde, con el cielo todavía celeste sobre Neuquén capital, decenas de personas entran a un boliche del centro con una consigna que no admite excepciones: desde el umbral, todo se habla en inglés. Es una nueva edición de Comahue Speak and Connect, el club de conversación que creció de un puñado de amigos a una comunidad que ya anota a más de 70 asistentes por encuentro.
La propuesta no es una clase ni un curso. Es un punto de encuentro donde el idioma funciona como puerta de entrada para hacer amigos, encontrar socios o darle un empujón a la carrera profesional.
De plazas y heladerías a los after office
El origen es bien distinto al presente. Matías Oseroff volvió a Neuquén después de estudiar en Buenos Aires y se topó con un problema cotidiano: no encontraba espacios para socializar. Así empezó a juntar a los primeros grupos.
"Cuando volví a Neuquén después de haber estudiado en Buenos Aires, me costaba encontrar un espacio para socializar y así fui armando los primeros grupos", contó a LM Neuquén.
En 2019 quedó armado el primer grupo formal. Se reunían en plazas o heladerías a conversar en inglés, repasar anécdotas de viaje y no perder fluidez. Las convocatorias eran irregulares y hasta los mozos se sorprendían al escucharlos hablar en otra lengua.
El boca en boca hizo el resto: primero las publicaciones en LinkedIn, después una presencia más activa en Instagram. Con los años, el formato se profesionalizó y pasó de los picnics a las mesas debate, las charlas breves estilo TEDx, las noches de juegos de mesa y, ahora, los after office en Mood, el boliche de Ministro González casi Avenida Argentina.
Un espacio para conectar, no para estudiar
"Siempre repito que este club no es una clase de inglés sino un espacio de encuentro donde el idioma es la excusa para conocernos", señaló Matías sobre la propuesta.
La premisa se sostiene desde el primer minuto: "Ni bien entran al lugar todas las conversaciones son en inglés, los recibimos en ese idioma y se habla durante toda la noche", aclaró.
El objetivo es ofrecer un ámbito seguro para practicar el idioma en situaciones reales, sin la presión de sentirse juzgado, y sostener la fluidez cuando no abundan las oportunidades de viajar o de cruzarse con personas que no hablen español. Pero la lengua también es el vehículo para otra cosa: los recién llegados a Neuquén buscan hacerse amigos, y otros aprovechan las charlas para conocer potenciales socios o clientes, conseguir trabajo o aliarse en emprendimientos y proyectos solidarios.
"Tenemos muchas historias de personas que se conocieron y se han hecho amigos, consiguieron un trabajo o lanzaron algún proyecto juntos", agregó Matías.
Con el crecimiento de la comunidad, su rol cambió. En las primeras etapas guiaba los encuentros y proponía consignas; hoy su función es facilitar, conectar y proponer algunas dinámicas para que la conversación fluya de manera natural.
"Uno de mis mayores orgullos es mirar alrededor durante un encuentro y ver a la gente conversando entre sí, sin estar pendiente del celular. Creo que todos necesitamos dejar un poco de lado las pantallas, interesarnos en el otro y volver a conectarnos cara a cara", señaló.
Profesores, nómades digitales y petroleros en la misma mesa
El club exige un nivel avanzado de inglés para que todos puedan sostener una conversación fluida, pero no todos los asistentes tienen estudios formales en el idioma. En cada encuentro se cruzan traductores y profesores con diploma, nómades digitales que pasaron años en otros países, profesionales de empresas petroleras que quieren conversar con sus pares en Houston y extranjeros que eligieron Neuquén para vivir. También hay estudiantes y trabajadores de todos los rubros: contadores, ingenieros, peluqueros y youtubers.
"Para nosotros es un orgullo que profesores de inglés y traductores también elijan participar de los encuentros. Son personas que aportan muchísimo valor a la comunidad y que cumplen un rol fundamental en el desarrollo del idioma en la región", destacó Matías.
La diversidad de edad, género y profesión es parte de la riqueza del espacio, que difunde sus convocatorias en su perfil oficial de Instagram. En los after office, los asistentes pagan una entrada que incluye una bebida de cortesía y la posibilidad de sumarse a las dinámicas o sorteos que organiza el club.
"Yo no soy profesor de inglés, mi actividad profesional está en otro ámbito. Mi rol acá es más el de facilitador y conector: trato de generar las condiciones para que la gente se conozca, que nadie quede afuera y que las conversaciones fluyan", explicó Matías. "Esto empezó casi como un hobby y con el tiempo fue tomando vida propia", agregó, y contó que también se formaron pequeños grupos satélite que practican portugués o alemán.
Comahue Speak and Connect busca complementar, y no reemplazar, el trabajo de profesores, institutos y espacios formales de aprendizaje: ofrece un contexto real donde poner en práctica lo aprendido y ganar confianza al usar el idioma.
Una ciudad más cosmopolita
Para los impulsores del grupo, este tipo de actividades también perfilan a Neuquén como una ciudad más cosmopolita, que debe cultivar un perfil abierto para que los recién llegados se integren al ritmo de la capital.
"Estamos viviendo la internacionalización de Neuquén y queremos que la ciudad sea un espacio más receptivo para los que llegan", dijo Matías. "Muchos asistentes no conocen gente en la ciudad y a través del grupo se hacen amigos nuevos. Vienen personas de otras provincias y también tuvimos visitantes de Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Nigeria y Alemania, entre otros".
La mirada hacia el futuro no busca desprenderse de la identidad local. Al contrario: desde el club quieren fortalecer las raíces neuquinas mientras preparan a la región para una mayor proyección internacional.
Aunque nació de manera informal, el crecimiento de la comunidad ya abrió la puerta a nuevos proyectos educativos y sociales. Entre las ideas a futuro aparecen grupos de conversación, propuestas de capacitación para profesionales y empresas y otras iniciativas para que más personas de la región puedan comunicarse con confianza en inglés.
"Queremos hacer algo que tenga valor para el futuro de Neuquén. Si la región va a estar cada vez más conectada con el mundo, necesitamos que su gente también tenga herramientas para ser parte de ese proceso, pero siempre fortaleciendo nuestra identidad y nuestras raíces", resumió Matías.
Como el club está en permanente transformación, desde la organización sugieren seguir su perfil oficial en Instagram para enterarse de las propuestas de cada mes y encontrar el espacio más adecuado para cada hablante. Lejos del formato de clase tradicional o de conferencia de networking, la propuesta crece en Neuquén como un refugio para encontrarse y generar oportunidades con el inglés como excusa. Y como puente.
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