El Club Superí de Alberdi volvió a abrir sus puertas: de 30 a 500 personas por semana
La emblemática institución de Alberdi volvió a la vida después de años de abandono y ya multiplicó por 16 la cantidad de personas que la frecuentan. El rol del municipio y las nuevas actividades que impulsan la recuperación.
El Club Social y Deportivo Comandante Superí, una de las instituciones más antiguas de barrio Alberdi, reabrió sus puertas después de años de inactividad y ya convoca a 500 personas por semana, cuando antes apenas reunía a 30. La recuperación fue posible gracias al trabajo de una nueva comisión directiva, el apoyo de vecinos y el acompañamiento de la Municipalidad.
Fundado el 20 de mayo de 1938, el club ubicado en Superí 1079 había quedado prácticamente al margen de la vida del barrio. "Estaba acéfalo, pese a que funcionaba con muy pocas actividades. Lo cierto es que tenía prácticamente las puertas cerradas a la sociedad", explicó Maximiliano Carbone, presidente de la institución.
El rol del municipio
Carbone, vecino de Alberdi de 36 años, decidió involucrarse junto a un grupo de amigos y habitantes de la zona para recuperar el espacio. Conformaron una lista, se presentaron a las elecciones y asumieron la conducción. "La Municipalidad ocupó un rol clave en la reconstrucción del Superí. La Secretaría de Deporte y Turismo, mediante la Dirección de Clubes, nos brindó asistencia y respaldo permanente durante todo el proceso de normalización", destacó.
El dirigente aseguró que "fue un camino arduo, pero se logró devolverle el club al barrio". Hoy, el club ofrece clases de zumba, cumbia cruzada, ritmos latinos para niñas y folclore, entre otras disciplinas. También es sede de los centros de actividades integradas para adultos y adultos mayores (Caiam), además de newcom y propuestas deportivas para infancias.
Más que deporte
El espacio también alberga un punto de educación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y actividades del Circuito Interbarrial de Teatro, ampliando su uso más allá de lo deportivo. "Hasta el patio usan ahora los socios", contó Carbone, como muestra del cambio en la utilización cotidiana.
Las obras no se detienen: con aporte del Servicio Público de la Vivienda (SPV) se construyó una nueva cancha y se mejoró un sector con piso en malas condiciones. Además, gestionaron un subsidio provincial con el acompañamiento del senador Ciro Seisas para finalizar la puesta en condiciones del salón de la planta alta.
Una historia ligada al barrio
La recuperación actual se inscribe en una historia que tiene al club como parte de la identidad de Alberdi. Una de las etapas recordadas fue la presidencia de Juan Alberto Solé, quien tuvo un papel decisivo para evitar la quiebra. "Decidimos encarar un proyecto nuevo con una lista y la gente nos eligió. Gracias a los vecinos pudimos lograr abrir realmente las puertas a todos", sostuvo Carbone.
Patricia Suárez, vecina de 67 años que pasó su infancia en el club, expresó su emoción: "De chica venía siempre con mi familia. Ver que ahora mi club está así me genera mucha emoción". Patricia participa de folclore, cumbia, ritmos latinos, teatro y newcom, y dicta clases de huertas y plantas. "Superí es un sentimiento para mí", agregó.
Con más actividades, obras en marcha y una creciente participación vecinal, el Club Superí atraviesa una nueva etapa. El desafío ahora es consolidar el proceso y seguir ampliando una propuesta que vuelve a poner al club al servicio de la comunidad de Alberdi.