El colectivo que se convirtió en biblioteca: la campaña que junta miles de libros para escuelas
Un chico sube al colectivo, deja su libro en la caja y se va con una sonrisa. Ese simple gesto, repetido miles de veces, se convirtió en una colecta que ya juntó más de 10.500 ejemplares. Pero lo mejor todavía no se vio...
La empresa Coniferal, una de las que opera el transporte urbano en Córdoba, está llevando adelante la sexta edición de su colecta solidaria "Un libro por una sonrisa". La campaña, que busca recolectar material de lectura para escuelas de la ciudad, ya superó los 10.500 ejemplares y sigue recibiendo donaciones hasta este viernes.
La propuesta invita a pasajeros y vecinos a dejar libros nuevos o usados en buen estado en las cajas que están a bordo de cada colectivo. Según explicaron desde la empresa, la respuesta de la gente fue tan grande que este año los superó: "Estamos sorprendidos porque en estas cajas tenemos 10.500 libros, sin contar los que están en la otra oficina para seleccionar y limpiar", dijo Miguel Tolosa, jefe de Tráfico.
Una campaña que nació para acercar al conductor con el pasajero
Nicolás Miras, jefe de Tránsito, recordó que la iniciativa arrancó hace seis años con un objetivo que va más allá de juntar libros: "Todo esto arranca para generar los vínculos que tenemos con el pasajero a pesar de la diaria, a veces de las crisis o de los malos ratos que tenemos en la calle". La colecta se hace todos los agostos, en el mes de la niñez, y recibe todo tipo de material: cuentos infantiles, novelas para adultos, enciclopedias y más.
Qué pasa con los libros después de la colecta
Una vez que los colectivos terminan sus recorridos, los ejemplares pasan por un proceso de selección y restauración. Angie Reyna, inspectora y docente, contó que los conductores bajan las cajas y las llevan a la planta principal, donde un equipo revisa el estado de cada libro. "Hacemos una limpieza, vemos que estén en buenas condiciones, los arreglamos si hace falta y les ponemos un sticker que nos representa como empresa", explicó. Después los clasifican por nivel educativo: inicial, primario o secundario, ya que el año pasado también hubo jardines que pidieron donaciones.
Más que libros: una fiesta en las escuelas
La campaña no termina con la recolección. Desde la semana que viene, la empresa planea llevar los libros a colegios primarios con colectivos decorados con globos y personal de conducción. "Vamos con personal de la empresa, tanto conductores como inspectores... Decoramos el colectivo completo con globos y llevamos entre 500 y 800 libros por establecimiento", adelantó Tolosa. Además, aprovechan la visita para dar charlas sobre el cuidado y el buen uso del transporte público.
Para Tolosa, lo más valioso no es solo la cifra: "Subir y ver que un chico ponga un libro en la caja arriba del ómnibus y entable ese diálogo con el conductor es muy lindo. Se pierde mucho con la tecnología y esto busca seguir generando el vínculo del conductor con el vecino".