El collar que quieren ponerle al ganado patagónico: qué podrá detectar antes de que sea tarde
En los campos patagónicos, las distancias y la falta de señal complican el control diario del ganado. Un desarrollo local promete avisar cuando un animal sale de su zona o deja de moverse. Qué se probará en diciembre cerca de Viedma.
Altec avanza en un sistema de monitoreo ganadero pensado para los campos patagónicos, donde las distancias y la falta de conectividad complican el seguimiento diario de la hacienda. La propuesta se presentó en la jornada «Innovación en Movimiento», en Bariloche, y las pruebas de campo están previstas para diciembre cerca de Viedma.
El desarrollo combina collares en los animales, radiobases propias, tecnología LoRaWAN, almacenamiento de datos y comunicación satelital. La meta: convertir los movimientos del rodeo en información útil para la toma de decisiones del productor.
Un proyecto que nació con los productores
El proyecto no salió solo del área tecnológica. Andrés Fellenz, gerente de Operaciones de Altec, explicó que tras el primer diseño la empresa se reunió con el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo y con productores locales. En esos encuentros surgieron necesidades y funcionalidades para el trabajo cotidiano en los establecimientos, y la empresa reformuló parte de la propuesta antes de avanzar con la tecnología.
«Los productores mostraron interés y nos expusieron ciertas necesidades de funcionalidades que necesitaban o querían», detalló Fellenz. Con ese aporte se definió la electrónica y el sistema de telecomunicaciones.
Una red propia para llegar donde no hay señal
Uno de los desafíos fue transmitir datos en zonas sin infraestructura de las prestadoras tradicionales. Por eso el proyecto usa radiobases propias de largo alcance y LoRaWAN, una tecnología de bajo consumo que permite enviar información a distancias considerables.
El alcance estimado es de entre 10 y 15 kilómetros, aunque el terreno puede influir en la cobertura. La información de los collares llega a una radiobase alimentada con energía solar y desde allí se almacena en un servidor instalado en el propio establecimiento, para luego subir a la nube mediante un enlace satelital. Si se corta la conexión, los datos quedan guardados localmente y se sincronizan cuando vuelve la comunicación.
Qué podrá detectar el collar
En su primera etapa, el sistema apunta al ganado bovino. El collar registra la movilidad de cada animal y transmite esa información al software de la empresa, que genera un dashboard con los recorridos: dónde pastorean, dónde beben agua y cuánto se trasladan dentro del campo.
También permite fijar geocercas virtuales, límites definidos por el productor. Si un animal las atraviesa, el sistema genera una alerta en la pantalla de control y envía una notificación a los dispositivos móviles que el productor determine. La salida de una geocerca puede deberse a un desplazamiento hacia otro sector o a una situación que requiera revisión, como un posible caso de abigeato.
El monitoreo no se limita a la ubicación. El sistema registra la velocidad de desplazamiento y los movimientos bruscos, datos que podrían servir para detectar ataques u otros comportamientos fuera de lo habitual. Otro indicador es la inmovilidad durante un período determinado: si un animal deja de moverse durante el tiempo establecido, se genera una alerta que puede ayudar a identificar una lesión, una enfermedad, un animal empantanado o incluso un ataque. La tecnología no determina la causa por sí sola, sino que funciona como aviso para que el productor sepa qué animal y qué situación requieren atención.
Batería de más de un año y una segunda fase para ovinos
La autonomía del collar es otro punto en evaluación. La proyección actual es que la batería dure más de un año, aunque la empresa todavía hace pruebas de estrés para confirmarlo. Fellenz contó que se evaluaron baterías recargables con pequeños paneles solares en el collar, pero esa opción encarecería el dispositivo. La alternativa elegida aprovecha la reunión anual de la hacienda para vacunación y revisión, instancia en la que también podría hacerse el recambio de la batería.
La primera etapa está pensada para bovinos, pero la empresa ya contempla una segunda fase para ovinos. Eso exigirá rediseñar el collar: el dispositivo no debe superar los 800 gramos y hay que contemplar el crecimiento de la lana y las características propias de los animales. No será una simple adaptación del modelo bovino.
Hasta ahora Altec hizo pruebas de laboratorio con un prototipo inicial, con resultados positivos en los protocolos. El próximo paso es el campo: la empresa estima probarlo en diciembre, con un prototipo casi finalizado en diseño industrial, en un establecimiento cercano a Viedma, donde está el equipo técnico de hardware y software. Si las pruebas validan el diseño, el sistema podría avanzar a nuevas etapas, con más funcionalidades y otras especies.
