El comedor de jubilados que no baja la persiana: seis meses sin cobrar y 62 platos que igual salen
Un comedor de Libertador sostiene a 62 adultos mayores con viandas y bolsones incluidos, pero los fondos del PAMI llegan con meses de demora y las compras ya no cierran. Lo que pasa con los proveedores cuando el cheque no aparece.
La Asociación de Jubilados y Pensionados Nacionales Herminio Arrieta, en Libertador General San Martín, sostiene un comedor para 62 adultos mayores mientras acumula medio año de fondos sin acreditar. La referente Natividad Centeno lo confirmó sin vueltas: "Tenemos un atraso de seis meses".
El problema no es aislado. La demora en los pagos del PAMI a prestadores y espacios de atención para adultos mayores se repite en varias provincias y en Jujuy golpea dos frentes: la atención sanitaria y la asistencia alimentaria.
Jujuy, con miles de prestaciones en juego
Los números que circulan son elocuentes: 12.300 atenciones durante 2025 en la provincia y otras 3.300 en lo que va de 2026. Son prestaciones que alguien tiene que financiar, y cuando la transferencia de fondos se demora, las instituciones que las brindan quedan con la soga al cuello.
Para los jubilados, la continuidad de esos servicios no es un detalle: de ellos depende cubrir necesidades básicas de salud y acompañamiento.
La cocina que sigue encendida
En Libertador, la Asociación Herminio Arrieta no solo alimenta a quienes se sientan a la mesa. También prepara viandas para personas postradas, que retiran familiares o allegados, y reparte bolsones de alimentos para que los beneficiarios puedan cocinar los fines de semana, cuando el comedor cierra.
Centeno explicó que esos bolsones se entregaron mientras esperaban los cheques y que, cuando ingresen los próximos fondos, habrá que volver a comprar para sostener la ayuda mensual. La demora, así, no solo complica el día a día: desarma la planificación de compras y el pago a los proveedores.
Pese a todo, el comedor abre de lunes a viernes. La institución busca garantizar la comida de los adultos mayores y mantener el trabajo de las cocineras, que siguen en sus puestos mientras aguardan que se regularicen los pagos.
Hospitales públicos, con más presión
El escenario financiero del PAMI también preocupa por la capacidad de respuesta del sistema sanitario. Según los datos difundidos, las guardias de hospitales públicos registraron un incremento del 52,5%, en un contexto donde algunas clínicas privadas tendrían dificultades para seguir recibiendo afiliados.
Si esos pacientes se vuelcan al sistema estatal, la demanda adicional pone en discusión turnos, camas, insumos y personal. El dato del 52,5% requiere precisar el período medido, las jurisdicciones comprendidas y la fuente estadística, pero se suma a las señales de alerta.
La problemática fue señalada en Buenos Aires, Río Negro, Neuquén, Chubut, La Pampa y Córdoba, además de Jujuy.
Cuando el atraso llega al plato
El caso de Libertador muestra la otra cara de la crisis: organizaciones sociales y de jubilados que dependen de fondos para sostener servicios básicos. La regularización de los pagos aparece como condición para que tanto las prestaciones de salud como los espacios de acompañamiento y asistencia alimentaria sigan en pie.
Mientras tanto, en Libertador la olla sigue hirviendo y los 62 adultos mayores del comedor cuentan con su plato. El reclamo de Centeno vuelve a poner el foco en las consecuencias concretas que las demoras tienen en la vida cotidiana de los jubilados.