El comercio pyme chaqueño apuesta a otra vidriera: las ventas online subieron 19,4%
Un comerciante chaqueño mira la vidriera de su local y hace cuentas: las ventas apenas se movieron, pero su canal online no para de crecer. El informe de CAME revela qué rubros sorprendieron y qué pasó con los dueños que ya no saben si invertir.
El comercio minorista pyme cerró septiembre con una suba real del 0,3% interanual, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El dato muestra una recuperación apenas marginal, pero esconde una brecha que se agranda: las ventas online de los comercios con local a la calle treparon 19,4% en la comparación con el mismo mes del año anterior.
El contraste con agosto tampoco es menor. Frente al mes previo, las ventas minoristas cayeron 1,2%, mientras que el canal digital creció 8,7%. En lo que va del año, la retracción acumulada del sector llega al 2,1%.
Un consumo de reposición y bolsillo ajustado
El informe de CAME describe un septiembre atravesado por una demanda fragmentada, concentrada en compras cotidianas y de bajo valor. La finalización de los picos festivos y escolares de agosto, la pérdida de dinamismo en los ingresos disponibles de los hogares y los límites para endeudarse con tarjeta explican el freno respecto del mes anterior.
El cambio de estación trajo consultas por productos de primavera, pero las familias mantuvieron la cautela: priorizaron reposiciones necesarias y postergaron consumos de mayor envergadura.
Las decisiones de compra, según el relevamiento, se inclinaron por la necesidad inmediata, el reemplazo por segundas marcas o líneas económicas y la postergación de bienes de mayor porte, como amoblamientos, obras de construcción integral o conjuntos completos de indumentaria. El inicio de la primavera favoreció ventas puntuales de alimentos frescos, bebidas frías, heladerías, prendas livianas y artículos de refacción o pintura, movimientos que no alcanzaron a compensar el retroceso general del consumo.
Qué dicen los dueños de las pymes
El balance cualitativo entre los comerciantes muestra un ánimo sin grandes sobresaltos. El 50,2% de los dueños encuestados afirmó que el estado de su empresa no cambió respecto de septiembre del año anterior, una suba de 2,8 puntos porcentuales frente al 47,4% de agosto.
Los que reportaron un retroceso en las condiciones de su actividad bajaron al 44,3%, una caída de 2,2 puntos porcentuales. Solo el 5,6% logró una evolución favorable, con una contracción marginal de 0,5 puntos.
Las expectativas para los próximos doce meses también reflejan prudencia: el 44,1% anticipa que su firma se mantendrá igual (0,2 puntos más que en agosto), el 41,8% proyecta un panorama más favorable (un punto menos que el mes anterior) y el 14,1% prevé un empeoramiento.
Sobre la conveniencia de invertir, el 55,7% consideró que no es un buen momento, 2,2 puntos porcentuales menos que en la medición previa. Un 31% prefirió no definir su posición y apenas un 13,4% avaló nuevos desembolsos de capital.
Textil y calzado, los rubros que más crecieron
Cinco de los siete sectores relevados mostraron variaciones interanuales positivas. El mayor incremento fue para Textil e indumentaria (+5%), seguido por Calzado y marroquinería (+3,5%), Ferretería, materiales eléctricos y para la construcción (+3,3%), Farmacia (+1,5%) y Perfumería (+0,7%).
En contraste, dos rubros cayeron: Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-3,4%) y Alimentos y bebidas (-3,1%).
Márgenes bajo presión y gestión prudente
Desde el lado de la oferta, los comercios operaron con márgenes ajustados por los costos de reposición, la competencia de canales mayoristas y el comercio informal o importado. En Textil e indumentaria y en Calzado y marroquinería, sectores que venían de caídas pronunciadas en septiembre de 2025, los comerciantes consultados admitieron haber resignado rentabilidad para ganar liquidez.
Con un contexto poco propicio para la inversión, el financiamiento en cuotas cortas sin interés y las promociones bancarias se volvieron clave para cerrar operaciones. Las pymes, según CAME, profundizaron un esquema de gestión prudente: rotación rápida de inventarios y menos capital de trabajo inmovilizado.