El comisario misionero que se entrenó con las fuerzas de élite y hoy dirige al GOE
Francisco Javier Gauto entró a la Policía de Misiones en 2006 y hoy es subdirector del GOE. Por su formación pasaron el Grupo Halcón, los Cascos Azules y los Cazadores del Monte: cómo se prepara el hombre que lidera la unidad de élite de la provincia.
Francisco Javier Gauto tiene 42 años y es subdirector del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía de Misiones. Antes de llegar a ese lugar pasó por la Escuela de Oficiales, una comisaría en Apóstoles y un sinfín de cursos con especialistas de élite. Su historia explica cómo se forma un operador de fuerzas especiales en la provincia.
“Yo me siento un apasionado por estar en este lugar y dedicarme a lo que hago. Este es un lugar al que uno viene a crecer, a aprender y, sobre todas las cosas, en lo que en mi experiencia personal respecta, me ha enseñado a ser por sobre todas las cosas una buena persona”, resume Gauto sobre lo que significaron sus 17 años en la fuerza provincial.
Nacido en Apóstoles en 1984, hijo de padre militar y madre docente, el comisario y licenciado en Seguridad Ciudadana abrazó desde chico el cariño por las fuerzas de seguridad. En 2006, ya decidido a formar parte de las fuerzas especiales, se anotó en la Escuela de Oficiales de la Policía de Misiones.
De la comisaría al GOE
“Yo llevo en la fuerza, activo, 17 años, más los tres de escuela. En 2009 comencé a trabajar en una comisaría de Apóstoles. Yo soy de Apóstoles y trabajé allá durante cuatro años. Estuve en la parte de comisaría, en donde aprendí mucho y me sirvió para fortalecer lo que hoy en día un oficial de Policía debe prepararse”, cuenta.
El interés por las fuerzas especiales lo acompañó desde el principio. La oportunidad llegó en 2023, cuando se sumó al Grupo de Operaciones Especiales. “Ya vine con algunas capacitaciones y cursos que había hecho por fuera, pero creo que cuando llegué a esta dirección fue un antes y después, porque se me abrieron las puertas a seguir capacitando, entrenando, estudiando. Que es esa confianza que la Jefatura puso en mí y soy un agradecido siempre con la Jefatura por todo lo que me dio”, señala.
Una dirección con tres pilares
Según explica, el GOE se sostiene sobre tres lineamientos: académico, táctico y de entrenamiento físico. “Mucho entrenamiento físico, que es lo que tenemos que tener para estar a la altura de las distintas situaciones”, detalla.
El subdirector define el rol de la unidad con precisión: “Intervenimos cuando el personal policial convencional se ve superado en distintas situaciones. Somos el último escalón para una respuesta, ya que demanda con mayor preparación, mayor eficacia o una especialidad puntual. Es ahí donde nosotros vamos a intervenir, vamos a actuar y justamente a ponernos a disposición de la Jefatura para que esa problemática que está surgiendo dentro de nuestro territorio nosotros lo podamos resolver con total profesionalismo”.
La capacitación se planifica en un plan académico propio, interno y anual. “Lo que nosotros buscamos es un perfil de operador, el hombre o la mujer que opera en este lugar le buscamos un perfil. Cada uno tiene una especialidad; una función, entonces se va trabajando sobre esa especialidad que tiene cada uno puntualmente”, explica. Y agrega que la dirección va creando sus propias especialidades internas.
El personal también se entrena en otras provincias y en el exterior. “No todas las legislaciones o las idiosincrasias son las mismas que las nuestras. No es lo mismo una provincia como Buenos Aires que nuestra provincia, son distintas culturas, formas de trabajo, bajo otro grado de violencia. Si bien nosotros somos una provincia con mucha frontera, traemos esos conocimientos y unificamos un criterio. Ese criterio que se va unificando a través de un entrenamiento todos los días”, sostiene.
Especialidades y Cascos Azules
El GOE cuenta con un reglamento operativo y funcional y un organigrama con áreas de especialidad: K-9, operaciones en altura, brechero, negociador y monte. “Todas esas especialidades que van adquiriendo los distintos hombres y mujeres de esta dirección funcionan de tal manera que cuando la Jefatura solicita nuestra función, nuestra intervención, nosotros estamos ahí en lo que nos corresponda”, apunta.
Una de las experiencias que más lo marcó fue la capacitación con los Cascos Azules. “Fue una experiencia increíble en lo personal, me sirvió mucho. La Jefatura dispuso que fuimos becados por el Caecopaz (Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz), que se encuentra en Campo de Mayo, Buenos Aires, entonces vimos esa oportunidad en lo personal y también de que la Jefatura también pueda contar con personal entrenado por los Cascos Azules”, relata.
“Si bien son situaciones muy puntuales, estaremos disponibles, pero eso es lo que nos agrega o nos da otra impronta a nosotros como integrantes de una fuerza de seguridad. Que nuestra fuerza de seguridad, nuestra Jefatura, cuente con personal idóneo y con personal que esté a la altura para las distintas hipótesis de conflicto que nos pueda tocar”, añade.
Consultado sobre el recurso humano de Misiones, no duda: “Siempre digo que la provincia de Misiones, y eso que me ha tocado ir a distintas provincias a entrenarme, o afuera y en otros países, tiene muy buen recurso humano. Siempre manifiesto que nuestra institución siempre cuenta con un recurso humano muy bueno”.
Fe, preparación y un lema
Sobre las intervenciones que les toca afrontar, Gauto las describe como “situaciones límite”. “Tengo muchas anécdotas, muchas historias en las que nos ha tocado intervenir. En lo personal soy cristiano, siempre lo que hacemos como equipo es encomendarnos a Dios y que Dios nos guarde y nos proteja siempre de todas las cosas malas”, confiesa.
Para el subdirector, el éxito de una misión depende del entrenamiento previo. “No conocemos otra forma que no sea a través del entrenamiento previo diario y que sea a través del estudio académico. Eso es lo que hacemos nosotros, que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente estén sincronizados y podamos resolver esa problemática, esa hipótesis de conflicto y lo hagamos con el mayor profesionalismo posible”, afirma.
Y cita el lema que guía a la dirección: “Tenemos un lema: que la victoria favorece a los que se preparan, entonces para que esa victoria nos favorezca es necesario que primero antes nosotros nos preparemos. Si nosotros no nos preparamos podemos llegar a tener problemas, inclusive pérdidas de vidas innecesarias”.
Al resumir su labor, apela a dos palabras: dedicación y pasión. “Cuando hablo con mi entorno familiar, ellos mismos me dicen que hay una pasión en lo que hago. Yo me siento un apasionado por estar en este lugar y me dedico a lo que hago, y lo hago porque me gusta, no por obligación. Cambia cuando nosotros hacemos nuestro trabajo por obligación o porque tenemos que cumplir con alguien o con algo. En lo mío, en mi vida personal, lo hago totalmente distinta porque lo hago desde la pasión de que me encanta esto, el mundo de las fuerzas especiales, y lo hago con total dedicación”, cierra.
“En el momento en que la Jefatura me necesite o necesite a mis compañeros, nosotros vamos a estar. El lema del cazador del monte del ejército es ‘en los peores momentos, los mejores hombres’. A ese lema nosotros nos aferramos y lo tenemos presente en nuestra doctrina”, concluye Gauto.