El Concejo aprobó Uber y DiDi en Rosario, pero hay un servicio que quedó afuera y generó cruces en el recinto. ¿Qué condiciones deberán cumplir los conductores para poder trabajar?
Después de una sesión que se estiró hasta después de la medianoche del miércoles, el Palacio Vasallo aprobó la modificación de la ordenanza que regula las plataformas electrónicas de transporte. Uber y DiDi quedan habilitados para operar en Rosario, pero solo con autos: el servicio privado en moto quedó afuera del texto.
La votación no fue sencilla. Se necesitaban 15 voluntades y el mensaje del Ejecutivo municipal reunió 18. El aval clave llegó del edil libertario Juan Pedro Aleart, que no había firmado el despacho en comisión pero terminó votando a favor.
La previa en el recinto tuvo roces entre las fuerzas opositoras y las que impulsaban la propuesta del intendente Pablo Javkin. El dictamen para tratar el tema recién se consiguió cerca de la medianoche.
Quiénes votaron a favor
El bloque oficialista de Unidos aportó once votos: Carolina Labayru, Damián Pullaro, María Eugenia Schmuck, Fabrizio Fiatti, Alicia Pino, Federico Lifschitz, Pablo Gavira, Anita Martínez, Lucas Raspall, Anahí Schibelbein y Manuel Sciutto. Los libertarios Samanta Arias, Lautaro Enríquez, Anabel Lencina y Franco Volpe también acompañaron, igual que la justicialista Fernanda Rey.
En contra se ubicó casi todo el peronismo, los aliados de Ciudad Futura y el exsecretario de Salud de Javkin, Leonardo Caruana.
Un debate encendido
La sesión arrancó pasadas las 19 con la defensa de Schibelbein: “Muchos de ustedes y sus familiares lo usan; la política tiene que dar cuenta de la realidad”, sostuvo.
El peronista Mariano Romero le respondió con dureza: “El proyecto de Javkin era malo, lo que aprobamos es peor aún. Es mentira que los trabajadores van a ser beneficiados. Pueden trabajar a pérdida; el único beneficiario es la plataforma y pierde el laburante”. Y apuntó contra los requisitos: “¡Un Ford T puede ser usado para llevar pasajeros!”. Para cerrar, disparó: “Es una ordenanza a pedido de Uber y DiDi, y de espaldas a los rosarinos”.
Rey defendió la postura contraria: “No se puede mirar para otro lado. Uber existe y es una herramienta que suma a miles que no llegan a fin de mes, incluso los taxistas. Negar el problema no lo hace desaparecer. Prohibirlo es hacer demagogia, legalizarlo es hacerse cargo”.
Volpe sumó su mirada: “Estamos legalizando el servicio entre privados en una realidad entre trabajadores”. Y más tarde advirtió: “Más del 50% de los viajes por estas apps son en moto. Es un paso, pero la política llegará tarde a la realidad”.
Gigliani cuestionó la falta de controles: “No establecer una tarifa mínima deja desprotegidos a los conductores, y un tope máximo, a los pasajeros. Un día de lluvia costará el triple. Es inédito no poner límite en la antigüedad de los coches”. También apuntó a la responsabilidad municipal: “Hagan de cuenta los usuarios que hacen dedo en la calle, porque ante cualquier responsabilidad, como un siniestro, el municipio no tiene vínculo ni con el chofer ni con los usuarios”.
Por Ciudad Futura, Antonio Salinas hizo una crítica extensa a la gestión del intendente y al gobierno nacional. Enríquez le contestó: “Me llama la atención que el oficialismo hable a favor de las aplicaciones, pese a que no se quiso incluir a las motos. Vamos a estar del lado de la gente, hemos dado un gran paso”.
Lencina fue más allá: “Están corriendo la agenda; es un día histórico, hoy ganan los rosarinos, las ideas de la libertad son el camino”.
Caruana marcó su posición: “No estamos en contra de las aplicaciones, sino a favor de regularlas, de que el Estado controle y vigile el acceso a la movilidad como un derecho”. El cierre quedó para Schmuck, que repasó su recorrido legislativo en favor de la legalización.
Los requisitos que deberán cumplir
La norma habilita únicamente autos, no motos. Cada plataforma deberá enviar todos los meses al Ejecutivo un informe con cantidad de viajes, origen y destino, kilómetros libres y ocupados, duración promedio, horas trabajadas por vehículo y datos generales de los pasajeros (rango etario y género), con fines de planificación urbana.
Las aplicaciones o personas jurídicas tendrán que garantizar que sus conductores cuenten con licencia profesional categoría D1, aunque habrá un plazo de un año para cumplirla. Durante esa adaptación se podrá manejar con carné B1. Además, todos deberán ser mayores de 18 años, ser titulares del vehículo o tener autorización para conducirlo, y tener al día la VTV o RTO.
En el interior de cada coche, el reverso del asiento del acompañante deberá mostrar el nombre de la aplicación y un código QR con acceso a los datos del vehículo y del conductor.
El permiso municipal no convierte a la actividad en servicio público: la fiscalización no implica responsabilidad entre el transportista y el pasajero. La ordenanza detalla además qué información debe ofrecer cada app autorizada: datos biométricos del pasajero, información del chofer y del auto, número de habilitación, tiempo de espera, trayecto, precio estimado antes de contratar, viajes compartidos e itinerario con terceros, entre otros puntos.
Multas y prohibiciones
Ni Uber ni DiDi podrán captar pasajeros en la vía pública, ni circular o detenerse con ese objetivo. Las paradas quedan reservadas para los taxis, que sí podrán usar las aplicaciones para ofrecer viajes.
Si un conductor registrado cede un viaje a un tercero, la multa va de 200 a 1.900 unidades fijas (UF, equivalentes al valor de un litro de nafta súper). Si utiliza medios digitales no habilitados, la sanción es de 800 a 1.300 UF. En todos los casos se puede sumar la inhabilitación para conducir de 60 a 180 días.
Como beneficio, la ordenanza condona multas para taxis, remises y vehículos particulares: las infracciones quedan sin efecto.
El pedido de Aleart de habilitar las apps para el traslado de pasajeros en moto, al estilo Uber Motos, no prosperó y quedó fuera del texto aprobado.