El concierto que saca los violines para que suene otra música
Un viernes, dos obras que decidieron prescindir de lo esperado. La orquesta se anima a un contrapunto que pocas veces se escucha en San Juan.
La Orquesta Sinfónica de la UNSJ, dirigida por el maestro Wolfgang Wengenroth, ofrecerá el próximo viernes un programa que pone en diálogo dos obras separadas por más de seis décadas: la Serenata n.º 2 en La mayor, op. 16, de Johannes Brahms, y el Concierto para violín y orquesta de viento, op. 12, de Kurt Weill.
El eje del concierto es un gesto estructural audaz que comparten ambas partituras: la modificación deliberada de la sonoridad tradicional de la masa sinfónica mediante una selección drástica de sus timbres, según explicaron desde el organismo.
Brahms sin violines
En la Serenata n.º 2, el compositor alemán elimina por completo la sección de violines para lograr un universo sonoro cálido, íntimo y profundo, donde las maderas, los metales y las cuerdas graves asumen el liderazgo melódico.
Escrita entre 1858 y 1859 durante su estancia en la corte de Detmold, la obra pertenece a la etapa juvenil de Brahms y funcionó como un laboratorio estilístico antes de sus cuatro sinfonías. Sus cinco movimientos combinan la elegancia clásica con una profunda introspección romántica.
Weill y el violín solista
El Concierto para violín y orquesta de viento, compuesto en 1924 bajo la tutela de Ferruccio Busoni, muestra a un joven Weill previo a sus colaboraciones con Bertolt Brecht. La obra prescinde de violines, violas y violonchelos: el solista Alexander Zuzuk dialogará con un amplio coro de vientos, percusión y cuatro contrabajos.
El cruce de ambas partituras demuestra cómo la restricción voluntaria de los recursos orquestales potencia la creatividad sonora, expresiva y contrapuntística de la interpretación.