El Consejo de la Magistratura define 71 jueces antes del recambio: qué hay detrás de la jugada de Mahiques
El Consejo de la Magistratura se prepara para aprobar decenas de ternas antes de que venzan los mandatos de casi todos sus integrantes. La jugada redefine el mapa judicial y hay un dato que explica por qué el oficialismo apura el trámite.
El Consejo de la Magistratura se encamina a una sesión clave en los próximos días para aprobar 71 ternas que cubrirán igual cantidad de vacantes en el Poder Judicial. La movida forma parte de la estrategia del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quien ya impulsó 231 nombramientos y ahora busca sumar otros 71 antes de que venzan los mandatos de casi todos los consejeros, el 18 de noviembre.
El plenario se convocará esta semana o la siguiente, según pudo saber LA NACION. Allí no solo se votarán las ternas: también se tratarán posibles sanciones a jueces y algunas desestimaciones de denuncias. Será la última oportunidad para la actual composición del cuerpo, donde los magistrados tienen hegemonía.
Un cambio de época
Lo que viene después será un Consejo diferente. Los jueces, que fueron el eje de las mayorías, perderán peso; el kirchnerismo llegará más dividido y con menos fuerza; el oficialismo sumará consejeros propios. Ningún bloque tendrá los votos suficientes para imponer su agenda.
“Va a ser un Consejo más fracturado, más atomizado, que va a negociar caso por caso”, anticipó a LA NACION un integrante del cuerpo.
De los 20 consejeros, solo dos tienen asegurada su continuidad: el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, y el viceministro de Justicia, Santiago Viola, representante del Poder Ejecutivo.
La aceleración de la Comisión de Selección
Antes del recambio, la Comisión de Selección, encargada de las designaciones, apuró el paso. Entre las 33 ternas aprobadas en las semanas previas y las 38 que elevó el 22 de octubre, el plenario tiene ante sí 71 ternas. Entre ellas se incluyen tres vocalías de la Cámara Federal de La Plata, dos de la Cámara Federal de Rosario y cargos en Posadas, Comodoro Rivadavia, Santa Fe y el fuero contencioso administrativo federal con sede en la Ciudad de Buenos Aires.
“Son 70 huecos menos en el mapa de vacantes”, resumió la fuente consultada. Para votar esas ternas en el último plenario será necesario realizar 200 audiencias y tomar 200 entrevistas personales pendientes, una tarea que demandará tiempo.
Las ternas que se aprueben pasarán luego al Ministerio de Justicia, que elegirá un candidato y enviará el pliego al Senado. “Este gobierno va a nombrar una parva de jueces, como no lo hicieron ni Macri, ni Alberto ni Cristina”, dijo un consejero.
Mahiques está por cerrar la tarea que se propuso al asumir hace 238 días. Ahora apunta a su objetivo personal: la Procuración General de la Nación. En el Ministerio de Justicia admiten que es difícil que ocurra en lo inmediato, porque el año próximo es electoral y deberían reunirse los dos tercios de los senadores, ya sea ahora o en sesiones extraordinarias.
El nuevo mapa de poder
El cambio más profundo se dará en el estamento de los magistrados. La lista Bordó, oficialista en la Asociación de Magistrados, ganó la elección del 8 de octubre con 203 votos, pero el reparto por sistema D’Hondt dejó una banca para cada una de las cuatro listas: Marcelo Gallo Tagle (Bordó), Juan Manuel Culotta (Compromiso Judicial, 185 votos), Gabriela Vázquez (Celeste 2, 125) y Paula Castro (Celeste 1, 102).
La Lista Bordó tenía dos consejeros, Diego Barroetaveña y Agustina Díaz Cordero. Se quedó con uno y perdió el segundo sillón por un voto. “En la Lista Bordó no están contentos. Ya no tienen la hegemonía”, resumió la fuente.
La lista Celeste, cercana al peronismo, llegó dividida en dos y logró dos lugares: Vázquez encabezó la nómina más identificada con el kirchnerismo; Castro llega por la lista que respaldó el consejero saliente Alberto Lugones.
Entre los abogados, la lista Unidad en Defensa de la Abogacía, de Alberto Biglieri, ganó con el 34% de los votos y se quedó con dos bancas: la suya y la de Claudia Sarmiento, ligada a la consejera saliente Jimena de la Torre. Este espacio es orientado por Ricardo Gil Lavedra y Daniel Angelici.
Itatí Demarchi Arballo, impulsada por el peronista Juan Manuel Olmos y La Cámpora, logró una banca con el 32% de los votos. Fernando Levene, de Abogacía Federal, obtuvo la cuarta, con el 26,4%. Lo respaldan el peronista Diego Molea, el radical Maximiliano Abad y el gobernador Martín Llaryora. La lista libertaria, de Luis Palomino, quedó afuera con el 7,6%.
Sumadas, las listas de orientación peronista de Demarchi y Levene superaron el 58% de los votos, un dato que destacaron desde el PJ, así como los dos lugares de la Celeste entre los jueces.
Por los académicos vuelve Molea, rector de la Universidad de Lomas de Zamora y expresidente del Consejo, elegido por el Consejo Interuniversitario Nacional. La elección del segundo representante académico está judicializada.
La pulseada en el Congreso
Las ocho bancas del Congreso son las que todavía están en disputa. Los presidentes de cada cámara envían cuatro representantes a propuesta de las bancadas: dos por el bloque mayoritario, uno por la primera minoría y otro por la segunda.
En Diputados, La Libertad Avanza, hoy primera minoría, se quedaría con dos lugares: retendría el del diputado Gonzalo Roca y sumaría a Nicolás Mayoraz.
Unión por la Patria pasaría de dos a uno, y la pelea por ese lugar es interna: Cristina Kirchner impulsa que siga Vanesa Siley, mientras que Guillermo Michel, del massismo, también lo reclama. Rodolfo Tailhade se va seguro.
El cuarto lugar, que hoy ocupa Álvaro González, le corresponde por número a Provincias Unidas, el bloque que preside Gisela Scaglia y que no tiene un especialista en temas judiciales. González aspira a permanecer.
En el Senado, la pelea está abierta. El regreso del peronista riojano Fernando Rejal al bloque de José Mayans dejó a Unión por la Patria con 22 senadores, uno más que los libertarios, y reabrió la disputa por la primera minoría. Patricia Bullrich y Mayans acordaron que decida la vicepresidenta Victoria Villarruel.
LLA propuso a Nadia Márquez y Belén Monte de Oca. El peronismo, a Eduardo de Pedro y Florencia López. Pro perdería el lugar de Luis Juez, y en el radicalismo Eduardo Vischi busca renovar frente a Abad.
“Una cosa es Martín Menem y otra Villarruel”, deslizó la fuente sobre la incógnita de a quién favorecerá la vicepresidenta.
El antecedente pesa: en 2022 la división del bloque del Frente de Todos para quedarse con un lugar extra terminó en la Corte, que al final desplazó a Martín Doñate y ordenó la incorporación de Luis Juez. “Todo puede terminar judicializado”, admitieron en el Consejo.
Sin mayoría para imponer agenda
Con este reparto, ningún sector se acerca a los dos tercios de los presentes que se necesitan para aprobar ternas o acusar a un juez ante el jury. El oficialismo tendrá entre cuatro y cinco votos propios; los jueces y abogados, junto con Rosatti, otros cinco; el peronismo, en sus distintas vertientes, tendrá varios consejeros, pero repartidos entre kirchneristas y dialoguistas.
En el oficialismo hacen otra lectura. “El peronismo duro va a estar más débil que ahora. Nosotros creo que vamos a estar más fuertes”, dijo a LA NACION una fuente del Gobierno que sigue de cerca el Consejo. Y relativizó el retroceso de los magistrados: “Los jueces, mientras la Corte tenga la presidencia, mantienen el mismo nivel de poder”.
En el Consejo describen el cambio de clima con una metáfora futbolera. “Va a ser un Consejo menos tribunero y más resultadista, un Consejo bilardista”, dijo un consejero. Y explicó: en la gestión saliente había “mucha preocupación por los discursos y no salía un juez”; ahora será “menos estridente”, pero los acuerdos se votan y “se pagan con la designación”.
Cuatro jueces destituidos y causas abiertas
La gestión que termina también se despide con asuntos disciplinarios abiertos. El jurado de Enjuiciamiento destituyó al juez federal de Rosario Gastón Salmain, procesado por cobrar una coima de 200.000 dólares. En el proceso intervinieron las senadoras Belén Monte de Oca y Florencia López y el diputado Nicolás Mayoraz, tres candidatos a una banca en el nuevo Consejo.
Este Consejo cerrará su mandato con cuatro jueces destituidos: además de Salmain, Walter Bento, juez federal de Mendoza, en noviembre de 2023; Martín Poderti, camarista del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, en diciembre de 2025, y Alfredo López, juez federal de Mar del Plata, en agosto pasado, por sus expresiones antisemitas en redes sociales.
Marcelo Bailaque, juez federal de Rosario, renunció en 2025 antes de que el plenario votara su acusación. En cambio, el jury rechazó en septiembre la destitución de Pablo Díaz Lacava, del Tribunal Oral Federal de Santa Rosa.
Es una cifra alta si se considera que ACIJ relevó que en 27 años el Consejo recibió 5170 denuncias contra jueces y solo el 1,3% de las que cerró terminó en una sanción o una remoción.
Otros expedientes pasarán a la nueva integración. El caso de Alejandro Patricio Maraniello, juez civil y comercial federal denunciado por maltrato laboral y abuso sexual, parecía encaminado al jury, pero perdió impulso en la Comisión de Acusación y no llegaría al último plenario.
La denuncia contra Federico Villena, juez federal de Lomas de Zamora, por atribuirse competencias que no le correspondían, caduca el 1° de diciembre si el plenario no se expide. Villena acumula otras cinco denuncias, de las que solo una avanzó. En el Consejo advierten que, mientras no se muevan las causas penales en su contra, poco podrán hacer.