En plena dictadura, Jorge Vergara Martínez organizaba reuniones políticas en lugares ocultos. Cuatro décadas después, el exintendente de Malargüe les habló a los jóvenes que no vivieron esa época y les dejó un mensaje que todavía incomoda.
A 43 años de las elecciones del 30 de octubre de 1983, Jorge Vergara Martínez, exintendente de Malargüe, repasó en el programa Café 617 su militancia en la Unión Cívica Radical (UCR) y los años en que la política se hacía a escondidas durante la última dictadura cívico-militar.
Vergara Martínez integró el grupo de dirigentes que trabajó para reorganizar el radicalismo en ese período. Según contó, las reuniones se hacían de manera reservada, en espacios ocultos, con el objetivo de sostener la actividad política y aportar al camino hacia la recuperación democrática.
El 30 de octubre de 1983 y el triunfo de Alfonsín
En esos comicios, Raúl Alfonsín se impuso con cerca del 52% de los votos y derrotó al justicialista Ítalo Lúder, abriendo una nueva etapa institucional después de más de siete años de dictadura.
Para el exintendente, esa experiencia dejó una enseñanza que sigue vigente: la democracia está atada directamente a la libertad. En ese sentido, sostuvo que no se puede poner un precio a la posibilidad de vivir en un país libre y de elegir a los propios representantes.
Gobernar para todos, más allá de las diferencias políticas
Durante la entrevista, Vergara Martínez también habló del rol de quienes ocupan cargos públicos. Cuestionó a los dirigentes que buscan quedarse en sus puestos por conveniencia personal y defendió una política orientada al servicio de la comunidad.
“Uno ocupa el cargo para servir al prójimo y no para hacerse sus intereses personales”, expresó.
Para explicar su mirada sobre la gestión, recordó que recibió el acompañamiento de ciudadanos de distintos espacios políticos. Señaló que ganó seis elecciones con votos de peronistas, demócratas e independientes, y que su primer gabinete municipal estuvo integrado mayoritariamente por dirigentes justicialistas.
En ese marco, resumió su concepción de la responsabilidad institucional: “El gobernante, cuando es como el padre de familia, tiene que gobernar para todos iguales”. La frase sintetiza su postura sobre la necesidad de dejar de lado las diferencias partidarias una vez asumida una responsabilidad de gobierno.
El mensaje a los jóvenes
Al analizar la actualidad política, Vergara Martínez manifestó preocupación por las nuevas generaciones que no vivieron la dictadura y que, por eso, pueden no dimensionar lo que significó recuperar la democracia.
Consideró que la participación ciudadana y la posibilidad de elegir periódicamente a los representantes son herramientas fundamentales. También reconoció las dificultades económicas que atraviesa la población y la importancia de que los gobiernos respondan a esas demandas.
Su mensaje estuvo dirigido especialmente a los jóvenes: “Cuiden la democracia”. Y agregó que esa tarea requiere honestidad, trabajo y compromiso con los demás y con el país.
“La democracia hay que cuidarla con honestidad, con trabajo dedicado al prójimo y al país”, afirmó. A 43 años de las elecciones que marcaron el fin de la última dictadura, su reflexión recupera una idea central: la libertad y las instituciones necesitan del compromiso cotidiano de la sociedad.