El consumo de carne vacuna se desplomó hasta 40% en Rosario y ya cambió la forma de pagar en las carnicerías

Nadie esperaba que el ajuste llegara tan profundo a las carnicerías, pero los mostradores muestran otra realidad: la carne vacuna dejó de ser prioridad y hasta la tarjeta de crédito aparece para montos mínimos.

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El consumo de carne vacuna se desplomó hasta 40% en Rosario y ya cambió la forma de pagar en las carnicerías
El consumo de carne vacuna se desplomó hasta 40% en Rosario y ya cambió la forma de pagar en las carnicerías

Las carnicerías de Rosario se convirtieron en un termómetro de la crisis: la venta de carne vacuna cayó entre un 35% y un 40%, mientras las familias recurren cada vez más a la tarjeta de crédito para comprar alimentos, incluso por montos mínimos.

Juan Ramos, referente de la Asociación de Carniceros, explicó que el desplome local triplica la contracción nacional, que fue del 12% interanual en los primeros siete meses del año, con un promedio de 46,3 kilos por habitante. "La gente usa mucho la tarjeta de crédito para montos chicos", señaló.

El problema no es solo el precio del kilo, sino cuánto queda en el bolsillo después de pagar alquiler, servicios y transporte. La carne vacuna, que durante décadas fue central en la dieta argentina, queda desplazada cuando el presupuesto no alcanza.

La pérdida de poder adquisitivo impulsa la sustitución por pollo y cerdo, proteínas más económicas. "El tema del cerdo y el pollo se está viendo más en el consumo ahora y la carne vacuna menos", afirmó Ramos en diálogo con Cadena 3.

El fenómeno no es exclusivo de Rosario: en todo el país se observa una caída significativa, pero en la ciudad la brecha de precios aceleró el cambio de hábitos. En las carnicerías, los clientes buscan ofertas, comparan y reducen cantidades, mientras los comerciantes ajustan sus márgenes para no trasladar todos los aumentos.

Panaderías: "No alcanza el sueldo"

El mismo escenario golpea a las panaderías. Jorge Vitantonio, referente del sector, resumió: "Lo que impacta es que no está alcanzando el sueldo". La Cámara de Industriales Panaderos de la Ciudad de Buenos Aires (CIPAN) registró una caída de entre el 50% y el 60% en las ventas de pan tradicional.

Los clientes ya no compran por kilo, sino pequeñas cantidades según el dinero disponible. Ante esto, los comercios deben diversificar su oferta con panes integrales, de cereales, masa madre y otras variedades.

Vitantonio restó importancia a la competencia de los emprendimientos caseros: consideró que tienen capacidad limitada y no explican la situación del sector. El problema de fondo es la pérdida de margen de los trabajadores para destinar dinero a alimentos.

En una cumbre reciente en Buenos Aires, los panaderos expusieron el impacto de las tarifas: boletas de luz y gas domiciliarias de entre 200 mil y 350 mil pesos. "En panaderías recibimos boletas extraordinarias con luz y gas industrial y el agua que se cobra por tarifa comercial", reconocieron.

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