El consumo se derrumba mientras el PBI crece: el dato que expone la grieta del modelo

El PBI crece, pero el consumo masivo se desploma. ¿Cómo afecta esto a tu mesa? Los datos que muestran la brecha entre la economía y la realidad de los hogares.

· 4 min de lectura
El consumo se derrumba mientras el PBI crece: el dato que expone la grieta del modelo
El consumo se derrumba mientras el PBI crece: el dato que expone la grieta del modelo

La economía argentina muestra números en verde, pero la mesa de los hogares cuenta otra realidad. Por primera vez en el siglo XXI, el producto bruto y el consumo masivo se desacoplaron de manera contundente: mientras la actividad crece, las familias ajustan hasta lo esencial y recurren al crédito para comprar comida.

El dato que expone la grieta del modelo: el PBI está 16% arriba de 2021, pero el consumo masivo quedó 17% por debajo de ese mismo nivel. Así lo revela un informe de la consultora Moiguer, que marca un quiebre histórico en la relación entre ambas variables.

¿Qué pasó con el consumo y el PBI?

El informe, al que accedió este medio, toma como base 100 el año 2021 y muestra la evolución de ambos indicadores. Para abril de 2026, el PBI/EMAE alcanzó los 116 puntos, mientras que el consumo masivo se desplomó a 83. La brecha es de 34 puntos, una distancia que no se registraba en lo que va del siglo.

La secuencia marca el quiebre a partir de 2024, ya con la gestión de Javier Milei. En 2022, ambos indicadores estaban cerca: PBI en 105 y consumo en 103. En 2023, empatados en 104. Pero desde 2024, el producto subió a 105 mientras el consumo cayó a 90. En 2025, la actividad siguió recuperándose hasta 112, pero el consumo apenas llegó a 92. Y en abril de 2026, la distancia se profundizó hasta los 34 puntos.

El documento de Moiguer señala que el fenómeno es “inédito en lo que va del siglo XXI: por primera vez, producto y consumo se desacoplan”. La consultora también analizó los últimos 20 años y encontró que, durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015), el consumo acompañó al PBI, aunque en el segundo caso lo hizo algo por debajo. En la gestión de Mauricio Macri (2016-2019), hubo estancamiento y caída, con el consumo retrocediendo más que el producto.

Realidades opuestas según la provincia

El relevamiento, realizado online a población de 16 a 5 años, muestra que el “promedio país” ya no alcanza para entender al consumidor argentino. Neuquén es el caso extremo: el 74% de los encuestados declaró haber realizado gastos suntuarios (salir a comer, entretenimiento, tecnología), diez puntos por encima del promedio nacional. Además, el 31% afirmó haber comprado en el exterior, 15 puntos más que en AMBA.

En CABA, el consumo no esencial también es alto: 73%. El informe lo atribuye a un consumo empujado por el sector financiero y los servicios. Córdoba, en tanto, presenta un “perfil compensador”: hogares que restringen gastos cotidianos pero preservan algunos consumos de disfrute, pasando a segundas marcas o haciendo “cuentas más finas”.

En GBA, la realidad es otra: el 60% tiene una mirada pesimista sobre el país, su situación personal y su poder adquisitivo. El dinero “se esfuma más rápido” y empieza a ser un problema para personas que antes no lo tenían.

La deuda: del consumo suntuario a la subsistencia

El endeudamiento ya no es una herramienta para comprar bienes durables, sino para sostener la vida diaria. Según un documento del Instituto Argentina Grande (IAG), el 47,7% de los hogares no llega a fin de mes y recurre a estrategias complementarias. El 16,2% se endeudó con conocidos y el 14,8% con entidades financieras. En comparación con el primer trimestre de 2023, el endeudamiento financiero creció un 55,9%.

Un relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) destaca el carácter estructural del problema, que “compromete simultáneamente la capacidad de consumo, el ingreso disponible, la estabilidad patrimonial y las perspectivas de recuperación económica de una parte significativa de la población”.

Los números son contundentes: el 92,3% de los hogares argentinos tiene alguna deuda. De ellas, el 50,7% corresponde a obligaciones registradas en el BCRA (tarjetas de crédito 31,1%, billeteras virtuales 10,2%, entidades bancarias 9,4%), mientras que el 49,3% está fuera del sistema (fiado en comercios 13,3%, alquileres 12,5%, impuestos 8,5%, préstamos familiares 4,7%, servicios privados 4,3%, educación 2,2%, servicios públicos 1,8%).

Lo más alarmante: el 28,4% de los hogares endeudados acumula más de tres deudas, el 88,9% de las deudas está impaga o incumplida, y el 41,3% está en vía judicial. Además, el 44% de los hogares destina más de la mitad de sus ingresos al pago de deudas (en 2024 era el 18%). Y un dato que derriba cualquier explicación individual: el 62,5% del uso de las tarjetas de crédito se destina a comprar alimentos. Es decir, el crédito dejó de ampliar el consumo para cubrir necesidades básicas.

El desacople entre PBI y consumo no es un dato estadístico más: es la fotografía de un modelo que deja afuera a las mayorías, mientras unos pocos sostienen consumos suntuarios y el resto vive para pagar deudas.

Más para leer

El campo argentino: ¿quién gana y quién pierde en la pulseada por el poder de compra?
Economía
De baldes y una mezcladora prestada a 3.500 toneladas anuales: la historia de la fábrica que alimenta a la ganadería patagónica
Economía
La Pampa en alerta: el ajuste nacional que enciende los conflictos salariales
Economía
Pagaron $300 millones por un toro Angus: el detalle que sorprendió a todos
Economía
El banco de los chaqueños: los números que lo ponen entre los mejores del país
Economía
Cuánto gana un jardinero en Estados Unidos y cuánto cuesta poner su propio negocio
Economía