El control gratuito que puede salvar la vista de tu hijo: quiénes pueden ir y qué llevar

¿Cuántos chicos neuquinos necesitan anteojos y no lo saben? Este jueves el Castro Rendón atiende gratis de 4 a 14 años, sin turno: qué hay que llevar y hasta qué edad se puede revertir el "ojo vago".

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El control gratuito que puede salvar la vista de tu hijo: quiénes pueden ir y qué llevar
El control gratuito que puede salvar la vista de tu hijo: quiénes pueden ir y qué llevar

El Hospital Provincial Castro Rendón abre este jueves sus puertas para una jornada gratuita de control visual destinada a chicas y chicos de 4 a 14 años. La iniciativa, que se repite cada año, apunta a detectar a tiempo la ambliopía, esa condición que en la calle se conoce como "ojo vago".

La atención será en el sector de Oftalmología del hospital, en Santa Fe 350 de la capital neuquina, por orden de llegada y de 8 a 14. No hace falta turno previo.

Quienes concurran con los chicos deben llevar el DNI para cargar los datos en el sistema ANDES y, si tienen, estudios anteriores.

Qué es el "ojo vago" y por qué el tiempo corre

La subjefa del servicio de Oftalmología, Natalia Racigh (MP 6741, ME 3707), pasó por los estudios de LU5 para explicar de qué se trata. "Ambliopía es el término técnico para referirse a un ojo que no funciona como corresponde y que, si se diagnostica en el momento oportuno, tiene tratamiento", definió.

El problema aparece cuando el sistema visual en desarrollo recibe un estímulo deficiente. El cerebro tiene un ojo dominante y otro secundario; si el secundario falla, el cerebro directamente ignora esa imagen y se queda con la del ojo que ve bien.

Entre las causas de nacimiento están las cataratas congénitas: una nube que impide el paso de la luz durante la gestación y deja al ojo sin estimulación. Por eso el primer control del recién nacido debe hacerse antes del mes de vida. Si en ese primer mes se detecta una catarata, la cirugía se realiza entre la sexta y la octava semana. Cada día que pasa sin revisar recorta el tiempo para rehabilitar la vista del bebé.

La buena noticia es que un diagnóstico oportuno antes de los 14 años permite recuperar la visión. "La plasticidad del cerebro y del ojo en los primeros años permite corregir las anomalías si la intervención se realiza a tiempo", aclaró Racigh. Y fue más gráfica: "Si nosotros quitamos esa nube, esa catarata del ojo del niño y lo rehabilitamos, ese ojo vuelve a ver y puede volver a ver como un ojo normal".

Parches, anteojos y hasta cuándo hay margen

El tratamiento combina anteojos para los defectos refractivos con parches sobre el ojo dominante. Así, el cerebro se ve obligado a trabajar con el ojo afectado. Al principio el método incomoda, pero es clave para estimular el lado más débil.

La respuesta terapéutica se sostiene durante la infancia, hasta los 13 o 14 años. "El niño tiene hasta aproximadamente, los estudios dicen que hasta los 13, 14 años en donde yo hago parche y esa visión puede mejorar", remarcó la oftalmopediatra. Después de esa edad, las conexiones entre cerebro y ojos quedan fijas: si el problema se descubre en la adultez, el parche ya no logra mejoras permanentes.

En casa hay una prueba simple para sospechar el problema en bebés: tapar alternadamente cada ojo. Si se tapa el ojo que ve bien, el bebé se irrita de inmediato al quedar solo con el de menor agudeza. Si se tapa el afectado, sigue tranquilo.

Las cirugías en niños están reservadas para casos específicos, como las cataratas. Para miopía o astigmatismo, las operaciones con láser deben esperar a que el ojo termine de crecer, algo que ocurre entre los 22 y los 23 años. Hasta entonces, la corrección se hace con anteojos.

Pantallas desde los dos años: el factor que preocupa

El uso sostenido de celulares y dispositivos con pantalla es un factor determinante en el aumento de la miopía infantil. En el consultorio, los especialistas ven cada vez más chicos que necesitan anteojos a edades tempranas, con exposición a pantallas desde los dos años. El esfuerzo constante de enfocar de cerca provoca visión borrosa de lejos y dolores de cabeza recurrentes en la etapa escolar.

En el aula, los alumnos con problemas visuales suelen entrecerrar los ojos para mirar el pizarrón. Ese gesto intuitivo genera un efecto estenopeico que reduce las desviaciones de la luz y aclara la imagen por un momento.

La especialista advirtió que más de la mitad de los chicos atendidos en las campañas previas del hospital presentaron alguna falla en su agudeza visual.

El calendario de controles que no hay que saltear

Para evitar secuelas permanentes, el servicio de Oftalmología recomienda cumplir con los controles sanitarios de la infancia: el primero dentro del primer mes de vida, el segundo a los seis meses, y luego al año y medio, a los tres y a los cinco años. Desde los cinco, la revisión visual debe repetirse una vez por año como parte del chequeo escolar.

La jornada del Castro Rendón no requiere turno. Los profesionales esperan recibir a decenas de chicos para las evaluaciones básicas de detección. Si se confirma una anomalía, el paciente queda derivado a la consulta ambulatoria para iniciar el tratamiento.

"Por eso es que es tan importante que esta campaña convoque a todos los chicos para poder hacer un screening", concluyó Racigh.

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