El coro de tango que desafía a la jubilación: cómo un grupo de adultos mayores encontró en la música una segunda oportunidad
¿Quién dijo que la jubilación es sinónimo de quietud? En Santa Rosa, un grupo de adultos mayores demuestra que el tango puede ser el mejor antídoto contra la rutina. Conocé la historia del coro que emociona a toda una provincia.
En pleno corazón de Santa Rosa, un grupo de jubilados y jubiladas está demostrando que la edad es solo un número. Más de 30 adultos mayores le ponen voz y pasión al coro de tangos “Pampa Mía”, una iniciativa que nació en la Unión de Jubilados, Retirados y Pensionados Civiles de La Pampa y que ya se convirtió en un fenómeno provincial.
Lo que comenzó como un taller más entre la decena de propuestas gratuitas que ofrece la institución, terminó transformándose en un espacio único en la región: un ensamble vocal dedicado exclusivamente al género rioplatense, con un repertorio que va desde los clásicos más emotivos hasta las piezas más rítmicas y desafiantes.
¿Qué hace especial a este coro?
No es solo el hecho de que sus integrantes superen los 60 años, sino que no existen antecedentes de un coro de tango integrado íntegramente por jubilados en la zona. Así lo confirma la presidenta de la institución, Hilda Casadei, quien no oculta su orgullo por esta experiencia inédita.
“Acá la gente vuelve a sonreír y a sentirse viva”, destaca Casadei, y no es para menos. Cada ensayo es una fiesta donde las voces se mezclan con el teclado del maestro Alberto “Tuki” Montano y el acordeón de Hugo Fantini, dos músicos que ponen el alma para que el coro brille en cada presentación.
Un repertorio que emociona y convoca
Desde “Balada para un loco” hasta “Mi Buenos Aires querido”, pasando por “Garganta con Arena” o “Café la humedad”, el coro “Pampa Mía” recorre los grandes éxitos del tango con arreglos adaptados a las voces de sus integrantes. Y no solo se lucen en el centro de jubilados: el domingo pasado, varios de ellos participaron en el programa “La Pampa Va”, que se emite por Radio Noticias, donde dejaron en claro que el tango sigue más vivo que nunca.
Para Casadei, el verdadero valor de esta propuesta trasciende lo musical. “La vida sigue después de la jubilación y hay que aprender a disfrutarla. Muchas personas llegan tristes o sintiendo que ya lo dieron todo, pero cuando se suman a un taller, cuando cantan o se prenden en un baile, se dan cuenta de que todavía queda mucho por hacer y compartir”, reflexiona la dirigente.
Más que un coro: un espacio de contención
El coro es solo la punta del iceberg de un centro que bulle de actividad. La Unión de Jubilados y Pensionados de La Pampa, ubicada en Bolivia 655, cuenta con 1.200 socios y una amplia oferta de talleres gratuitos que van desde natación y teatro hasta viajes y actividades recreativas. Todo esto es posible gracias al trabajo incansable de una comisión directiva que, encabezada por Casadei, no escatima esfuerzos para mantener las puertas abiertas.
“Desde enero a la fecha tenemos más o menos 180 socios nuevos, y todos los días gente que se va jubilando y se suma”, revela la presidenta, quien admite que sostener esta estructura es un desafío constante: “Los profesores son pagos y los gastos fijos son terribles. Pero, bueno, acá vamos, luchándola”.
Mientras tanto, el coro “Pampa Mía” sigue ensayando, afinando gargantas y demostrando que el tango, como la vida misma, se canta con el corazón, sin importar lo que diga el calendario. Y es que, como bien dicen sus integrantes, mientras haya ganas de cantar y de abrazar la vida, la vejez es solo una excusa para seguir encontrándose.