El correntino que hizo historia: nocaut en el primer round y un récord que nadie había logrado

Un correntino hizo historia en Chile: nocaut en el primer round y un récord panamericano que nadie había alcanzado. ¿Qué se viene ahora?

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Leonardo Corrales, oriundo de Corrientes, acaba de escribir una página dorada en el kickboxing continental. Se consagró campeón Panamericano WAKO en Chile y sumó su octava medalla de oro, un récord absoluto para Argentina.

El certamen se disputó en Olmué, Chile, con la participación de unos 700 atletas provenientes de más de 19 países. Allí, el correntino demostró por qué es una leyenda viviente del deporte regional.

El camino al título: nocaut y victorias contundentes

Corrales arrancó su participación en semifinales, donde se midió con el mexicano Andrés Godínez. No fue fácil, pero logró imponerse y avanzar a la definición. En la final, el rival era el brasileño Carlos Costa, a quien venció por nocaut en el primer asalto dentro de la categoría de 63,5 kilogramos.

“Pudimos ganar en semifinal y en final al brasilero, y con eso salimos campeón Panamericano”, relató el atleta en una entrevista exclusiva con Cadena de Radios, visiblemente emocionado.

Este triunfo no es uno más: le permitió alcanzar su octava medalla de oro panamericana, convirtiéndose en el primer y único argentino en lograr semejante marca. Un hito que lo coloca entre los grandes del continente.

“La llama deportiva sigue encendida”

Con una carrera que ya incluye un título mundial conseguido en 2013, Corrales asegura que la motivación no se apaga. “Más allá de lo que uno ha ganado, un trofeo, un cinturón, lo que sea, es también el hecho de las ganas de querer ser mejor hoy día”, explicó.

Y agregó: “Tengo muchas ganas de ser mejor y seguir mejorando día a día. Eso es lo que mantiene esa llama deportiva dentro mío”.

El experimentado peleador reconoce que los nervios siguen presentes antes de cada combate, pero la experiencia cambia la forma de vivirlos. “Uno pelea tras pelea lo vive de otra manera. El hecho de tener experiencia es la maestría”, sostuvo.

También recordó cómo cambió su vida después de conquistar el título mundial: “Una vez que lo logré, como que todo lo vivo de otra manera. La verdad que fue algo muy lindo y a partir de ahí disfruto todo”.

Sacrificios y pasión: el día a día del campeón

Detrás de cada trofeo hay horas de entrenamiento, descanso, alimentación y sacrificios personales. Corrales combina su carrera deportiva con su trabajo como profesor de Educación Física y su labor en la Secretaría de Deportes de la provincia de Corrientes.

“Realmente es bastante cargado. Uno temprano a la mañana y vuelve a la noche”, relató. Sin embargo, asegura que la exigencia se vuelve llevadera porque se trata de una pasión: “Es algo que me gusta, es una pasión. Realmente no hago nada que no me guste, todo lo que hago me gusta”.

Al hablar de lo que implica competir a alto nivel, citó una frase atribuida a Manu Ginóbili: “El deportista siempre pierde más de lo que gana”. Para Corrales, esa idea refleja gran parte de la realidad. A lo largo de su trayectoria, tuvo que resignar momentos familiares y eventos importantes para cumplir con sus compromisos deportivos.

Pero también tiene una mirada optimista sobre las derrotas: “Para mí uno nunca pierde, siempre aprende, constantemente aprende”. Una filosofía que lo mantiene en la cima.

El apoyo incondicional de la familia

La familia ocupa un lugar central en la carrera de Corrales. En especial, su padre, quien además de ser su entrenador fue una figura clave en su desarrollo deportivo.

“Con mi papá tengo una relación fenomenal y somos más amigos que padre e hijo, pero cuando tenemos que decirnos las cosas, nos las decimos”, contó. Reconoció que hubo discusiones y momentos difíciles, pero siempre intentaron separar los roles de padre y entrenador.

“Es imposible no sentir algo así entre padre o entre un hijo”, expresó al referirse a los cruces entre lo familiar y lo deportivo.

El próximo gran desafío: volver a ser campeón del mundo

Con el Panamericano ya en el bolsillo, Corrales mira hacia adelante. Su objetivo a mediano y largo plazo es volver a consagrarse campeón mundial. “Quiero repetir la hazaña de campeón del mundo”, afirmó sin dudar.

Con más de una década de competencia, títulos mundiales y continentales, el correntino asegura que la pasión sigue intacta. Y mientras esa llama siga presente, el objetivo será el mismo: seguir entrenando, seguir aprendiendo y volver a buscar la cima del mundo.

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