El corte de gas que frenó a las citrícolas tucumanas: qué dijeron desde el sector
Las citrícolas tucumanas llevan 48 horas con la mitad del gas que necesitan y ya frenaron procesos. La campaña, que venía demorada por las lluvias, ahora suma un nuevo dolor de cabeza: sin fecha de normalización, el sector espera que el frío dé tregua para no golpear más el empleo.
Las bajas temperaturas y las limitaciones en el transporte de gas pusieron en jaque a la industria citrícola de Tucumán. Desde hace 48 horas, las empresas del sector sufren una restricción del 50% en el suministro de gas natural, lo que ya obligó a reducir la molienda y a detener algunos procesos productivos.
La medida, que busca garantizar el abastecimiento a hogares, hospitales y escuelas, fue confirmada por la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (Acnoa). El vicepresidente de la entidad, Martín Galiana, explicó que la situación responde a un problema de capacidad de transporte, agravado por el frío.
Qué pasa en las plantas
Según Galiana, la reducción del suministro impacta de forma parcial pero concreta en el ritmo de trabajo. “Llevamos 48 horas de restricción al 50% por capacidad de transporte, el problema de siempre”, señaló el directivo, que también representa a la citrícola San Miguel.
La molienda, uno de los procesos centrales de la actividad, ya se vio afectada. Además, algunas plantas tuvieron que frenar ciertos procedimientos, lo que genera un efecto directo sobre la mano de obra. “Las empresas deben seguir cumpliendo con compromisos comerciales y de abastecimiento, por lo que intentan mitigar la afectación sin suspender totalmente la producción”, afirmó Galiana.
Sin fecha de normalización
Por ahora, no hay un horizonte claro para volver a la normalidad. El directivo explicó que todo dependerá de la evolución del clima, sobre todo en el centro del país. “Obviamente, dependerá de las temperaturas, pero todavía no tenemos visibilidad”, sostuvo.
La restricción se mantiene mientras las condiciones climáticas sigan exigiendo priorizar el consumo residencial. Galiana estimó que la situación podría extenderse durante la próxima semana si el frío continúa.
Un panorama que se complica
La crisis energética se suma a una campaña que ya venía demorada por el exceso de lluvias. Ese retraso previo agrava el impacto de la restricción actual y obliga a las empresas a optimizar recursos para sostener sus compromisos.
“Tiene un impacto comercial y con los clientes, por supuesto”, reconoció Galiana, quien remarcó la doble tensión que enfrenta el sector: por un lado, las limitaciones energéticas que reducen la productividad en pleno invierno; por el otro, una campaña atrasada por las precipitaciones.