El costo del pan en Chaco ya no baja de los $2.800 y los panaderos prenden la alarma
El costo del pan en Chaco ya se come buena parte del presupuesto de las familias y los panaderos advierten que la situación no hace más que complicarse. La suba de la harina, los servicios y los impuestos golpea de lleno al sector, pero hay un dato que preocupa todavía más.
El precio del pan en Chaco sigue en ascenso y los panaderos chaqueños ya no saben cómo frenarlo. El costo de elaboración trepó a un rango de entre $2.800 y $3.100, según estimó Alejandro López, presidente del Centro de Panaderos Industriales del Chaco, quien advirtió que la suba de insumos, servicios e impuestos golpea de lleno al sector.
En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, López precisó que desde el último incremento oficial de mayo el costo acumuló una suba de entre el 10% y el 15%. Aunque el gremio había anunciado un 7% en el medio, decidió no recomendar una suba generalizada porque las ventas ya venían en caída.
«El último incremento oficial que se había hecho en mayo, a la fecha lleva entre un 10% y un 15%», detalló el dirigente, y agregó: «En el medio nosotros habíamos anunciado un 7%, pero como veníamos bastante en las ventas, en los consumos, no aconsejábamos aumentarlo, sino que el que no lo podía sostener, que lo aumente».
El último estudio de costos de la entidad arrojó además un incremento adicional del 6,3%, aunque López aclaró que no se trata de un nuevo aumento uniforme dispuesto por el Centro, sino de la acumulación de subas en distintos componentes de la producción.
Harina, servicios e impuestos: la lista que no para
«Está muy difícil porque en todos los puntos, en todos los ítems del costo del pan tenemos subas», afirmó López. Entre los factores que presionan sobre el precio final mencionó los impuestos, los servicios, la mano de obra y la harina, el insumo central de la panificación.
«Los impuestos, los servicios están carísimos, la mano de obra sigue aumentando mes a mes, subió la harina, que es el factor principal del costo del pan y de todos los productos», explicó.
A esos incrementos visibles se suman otros más silenciosos. «Calladamente las empresas proveedoras de insumos siguen subiendo, un 1%, un 2%, un 3% y van subiendo», describió el presidente de los panaderos chaqueños. También hubo una fuerte suba en grasas y margarinas, y en la última semana volvió a moverse el precio de la harina.
«Ahora se frenó, pero este mes, hace una semana, empezó a subir la harina, y después, bueno, todo lo demás», señaló.
Cuando el precio sube, la venta se frena
El otro frente de preocupación es el consumo. Cada vez que las panaderías trasladan los costos al mostrador, las ventas caen. «Cada vez que aumentamos nosotros, pega la frenada», graficó López.
Según el dirigente, los clientes priorizan el precio por sobre cualquier otro atributo. «La gente busca opciones, no le importa mucho la calidad del producto, ni el origen del producto, busca precio», sostuvo. Y explicó que el golpe se siente con más fuerza en las primeras semanas: «Nos pega en las primeras semanas hasta que la gente por ahí no le gusta las otras opciones».
El consumidor que maneja un presupuesto fijo lo mantiene y ajusta la cantidad. «Si te compraba, por decirte, por $3 mil, va a seguir comprando por $3 mil o por $2 mil o por $1.000 y va a llevar menos», describió.
El círculo es difícil de romper: los costos suben, pero trasladarlos al precio profundiza la caída. «No podemos todos los meses estar subiendo el precio del pan porque cada vez vendemos menos», sintetizó.
Facturas y bizcochos, cada vez más de fin de semana
La retracción no es solo con el pan. Facturas, bizcochos y otros panificados que antes se compraban a diario hoy se volvieron un gasto ocasional. «Antes era llevar el pan y las facturas y el bizcocho para el mate; ahora es más un lujo, es más para el fin de semana, no es todos los días», comparó López.
La paradoja es que esos productos son los que más rentabilidad dejan. «Es lo que más a nosotros nos da rentabilidad, más que el pan», admitió. Pero la suba de la harina los alcanza igual: «La harina aumenta para todo, no para solamente el pan».
Producir lo justo y cuidar el personal
Para sobrevivir al contexto, las panaderías ajustan la producción y evitan excedentes. «Lo que hacemos es tratar de producir lo útil, lo necesario y que no haya sobrante, que el sobrante siempre es pérdida», explicó López.
En cuanto al personal, la decisión es preservarlo por la dificultad de conseguir mano de obra calificada. «El personal uno trata de cuidarlo porque no hay mano de obra calificada y si vos te sacás un empleado, después cuesta muchísimo conseguir un empleado que sea mano de obra calificada», argumentó.
El dirigente también volvió a apuntar contra la competencia desleal, un problema que, según dijo, sigue sin resolverse. «Creo que no se va a terminar nunca, es algo que no se combate. Entonces, ¿cómo se va a terminar si no se lucha contra eso?», cuestionó.
López evitó anticipar un precio de venta uniforme y remarcó que la entidad no fija valores. «Nosotros no somos formadores de precios», afirmó. El objetivo, dijo, es determinar el costo de elaboración y, a partir de ahí, calcular la rentabilidad necesaria para sostener la actividad.