El costo oculto de la minería: la confesión de un operario que conmovió a todos
Un operario minero revela el costo personal de trabajar en alta montaña: la distancia, las ausencias y el sacrificio que pocos conocen. ¿Qué dijo sobre su familia?
Guillermo Benítez lleva 17 años trabajando en la alta montaña sanjuanina y su testimonio en el nuevo ciclo de Canal 13 dejó al descubierto el precio personal que paga por ello. En la primera emisión de "Pulso Minero", el operario relató cómo la distancia y las largas jornadas marcaron su vida familiar.
El programa, conducido por la periodista Celeste Williner, se estrenó este viernes con el objetivo de mostrar el lado humano de una de las actividades económicas más importantes de la provincia. Lejos de los datos técnicos, la producción eligió abrir con la historia de Benítez, quien desde 2008 trabaja en los proyectos mineros de la zona.
Una historia de amor y ausencias
Durante la entrevista, Benítez recordó que conoció a su esposa en un proyecto minero, y entre risas aseguró: "La minería me trajo un hijo". Sin embargo, su rostro cambió al hablar de la otra cara de esa moneda: "La minería me quitó, sobre todo, la infancia de mi hijo. Es lo que siempre me pongo a pensar y a veces me juzgo yo mismo por el tiempo que no estuve".
Su hijo, hoy de 11 años, vive en Santa Fe junto a su madre, a más de 1.200 kilómetros de San Juan. A esa distancia se suman los casi 400 kilómetros que separan la ciudad del campamento minero, lo que convierte cada reencuentro en una verdadera odisea.
"Gracias a WhatsApp podés hacer videollamadas, es como si estuvieras un poquito más cerca, pero no es así. A veces necesitás un abrazo, un beso, una risa, y eso la tecnología no te lo brinda", expresó con visible emoción.
El impacto en su pareja
Benítez también reconoció que la actividad tuvo incidencia en su separación. "El trabajo tuvo que ver en parte con la separación. El hecho de estar lejos complicó muchas cosas. Después hubo errores míos, pero en un porcentaje mayor la minería influyó", afirmó sin rodeos.
Pese a las dificultades, el operario intenta separar el trabajo de la vida personal. Después de jornadas de 11 horas en el campamento, el momento más esperado del día es poder hablar con su hijo. "Siempre buscás esos minutos para saber cómo le fue en el colegio o qué hizo durante el día. Eso te da tranquilidad para arrancar la jornada siguiente", contó.
La fuerza para seguir
Su principal motivación sigue siendo su familia. "Pienso siempre en mi hijo y nunca quiero que le falte nada. Tenés cansancio, bajones, pero después recordás por qué hacés el esfuerzo", sostuvo.
También enumeró las celebraciones que se perdió por el régimen de trabajo: "Me he perdido varios Días del Padre, cumpleaños, casamientos, fiestas de fin de año, el Día del Niño... Es doloroso porque uno siempre quiere estar", confesó.
Con la mirada en el futuro, Benítez reveló que su mayor deseo es que su familia pueda radicarse definitivamente en San Juan cuando su hijo termine la escuela primaria. "La frase que siempre me dice es: 'Papá, te espero, vamos a hacer cosas'. Eso es lo que me da fuerzas para seguir", concluyó.
Con este primer programa, "Pulso Minero" dejó en claro su impronta: mostrar la realidad de la minería a través de las historias de quienes la viven todos los días, poniendo en primer plano el impacto humano, familiar y social detrás del trabajo en la montaña.