El costo que ahoga a los comercios salteños: el dato que el secretario puso sobre la mesa
El consumo no repunta hace dos años y los comerciantes salteños hacen malabares para sostener las persianas abiertas. Un funcionario explicó qué pasa con los costos que se comen el margen y por qué las estrategias que aplican no alcanzan para salir de la crisis.
La economía argentina no da respiro y en Salta los comercios lo sienten en la caja. El consumo lleva dos años sin repuntar y las ventas caen mientras los costos se disparan, una combinación que empuja a los pequeños y medianos negocios a tomar decisiones drásticas para no cerrar.
Ángel Ortiz, secretario de Comercio de Salta, describió el escenario con crudeza: "El estancamiento económico se hace notar y eso se va agravando con la pérdida del poder adquisitivo de la gente en general, principalmente del asalariado, que es más del 70% de la población. Entonces, cada vez el salario te alcanza menos".
El impacto en los precios es paulatino pero constante. Según explicó el funcionario, la inflación se mueve en el rango del 2% al 3%, pero el problema aparece cuando la inflación núcleo de consumo supera ese umbral: "cuando la inflación núcleo de consumo está por encima del 3%, esto a la larga iba a terminar impactando y hoy es una triste realidad", sostuvo.
Un año de ajuste que no alcanza
Los comercios y las pymes salteñas llevan más de un año adaptándose a la nueva economía, aunque los resultados no llegan. "Desde hace 2 años, el consumo no repunta, pese a las estrategias de ventas", afirmó Ortiz.
Del otro lado del mostrador, el comerciante hace malabares con una estructura de gastos que se le escapa de las manos. El secretario lo resume con las palabras que escucha a diario: "Me aumentó la luz entre el 500 y el 600 u 800% en este último año. Los alquileres subieron entre el 50% y el 60%, y en algunos casos, los valores fueron más altos".
Las salidas cortas que duran poco
Frente a mayores costos y menores ventas, las pymes apelan a todo tipo de estrategias para sobrevivir: mudarse a locales más chicos, achicar la estructura, reducir la dotación de personal, cambiar el tipo de mercadería o volcarse al comercio online.
Sin embargo, para Ortiz ninguna de estas medidas representa una solución de fondo. "Son herramientas que no terminan siendo una salvación o una solución: son paliativos, pero esos paliativos duran 2 o 3 meses y de nuevo se vuelve a profundizar la crisis", cerró.