El crédito disimula la recesión: consumo e industria siguen en rojo
El crédito crece a tasas de tres dígitos, pero el consumo masivo, la industria y la construcción siguen en rojo. ¿Qué sectores resisten y cuáles se hunden? Los datos del anticipo de LCG que muestran una recuperación despareja.
Mientras el crédito crece a tasas de tres dígitos, el consumo masivo, la industria y la construcción siguen mostrando números en rojo. Así lo refleja el último anticipo de actividad de la consultora LCG, que deja en evidencia una recuperación económica despareja y con un sostén principal: el financiamiento.
La economía argentina volvió a estancarse en junio, según el informe privado que difundió la consultora fundada por Martín Lousteau. El dato oficial del INDEC recién se conocerá el 20 de julio, pero el anticipo ya marca tendencias claras: mientras algunos sectores ligados al crédito y a los patentamientos muestran mejoras interanuales, otros vinculados al consumo cotidiano y a la producción fabril no logran despegar.
Consumo masivo: la foto más preocupante
El consumo masivo es, quizás, el sector que refleja con mayor crudeza la debilidad de la demanda. Según el relevamiento de CAME, las ventas minoristas se desplomaron un 31% interanual. Los supermercados, medidos por el INDEC, acumulan una baja del 9,1%, mientras que los autoservicios muestran una contracción del 20,6%.
En contraste, las ventas en shoppings suben un 11,4% interanual, aunque desde una base de comparación muy baja. Las importaciones de bienes de consumo crecen un 45,6%, lo que indica que parte de la demanda se cubre con productos extranjeros, en detrimento de la producción local.
El crédito, el motor que sostiene la actividad
El informe de LCG destaca el rol del crédito como principal impulsor de la economía. Los préstamos personales, en pesos constantes, muestran una variación interanual del 182,7%. Los prendarios crecen un 82,8% y los créditos con tarjetas, un 34,3%. Sin embargo, la contracara es un aumento exponencial de la morosidad y la incobrabilidad.
Este boom del financiamiento explica en parte el repunte de los patentamientos: los autos 0 km suben un 30,7% y las motos, un 95,5%. Pero ojo, porque la mejora se concentra en unidades importadas, gracias a la flexibilización del mercado, mientras la producción automotriz local cae un 22,5%.
Industria y construcción: sin señales de recuperación
La actividad manufacturera, medida por el IPI del INDEC, baja un 4,2%. La industria metalúrgica es una de las más golpeadas, con una contracción del 17%, y la producción de minerales no metálicos, ligada a la construcción, cae un 13,3%. Tampoco ayudan los retrocesos en papel y cartón, refinación de petróleo y energía.
La construcción, otro termómetro clave, muestra una caída interanual del 16,8% en el índice del INDEC y del 15,6% en el índice Construya. Aunque las escrituras en la provincia de Buenos Aires aumentan un 36,5% y en CABA un 71,9%, la producción y venta de materiales sigue por debajo de los niveles previos.
Salarios y empleo, la clave del estancamiento
El informe subraya que la recuperación del consumo está condicionada por la recomposición del ingreso disponible de los hogares. Los salarios registrados caen un 3,6% interanual, mientras que los no registrados mejoran un 80,3%, aunque desde niveles muy bajos.
La confianza del consumidor, medida por la Universidad Torcuato Di Tella, cae un 14,4% interanual. En cambio, la confianza en el Gobierno sube un 37,6%, aunque con una evolución mensual irregular.
La conclusión de LCG es contundente: la economía transita una recuperación con fuertes diferencias internas. Los sectores favorecidos por el crédito o la comparación estadística muestran números positivos, pero el consumo masivo, la industria y la construcción siguen en terreno negativo. Mientras los salarios no recuperen poder adquisitivo y la demanda interna no se fortalezca, la recuperación seguirá siendo esquiva.