El crudo diagnóstico de un historiador sobre la ciencia argentina: “Estamos en peligro”
El historiador Alejandro Rabinovich lanza una advertencia sobre el desfinanciamiento científico y traza un paralelo inesperado con San Martín. ¿Qué dijo sobre el futuro del país?
El historiador y docente de la UNLPam, Alejandro Rabinovich, encendió las alarmas sobre el futuro de la ciencia en Argentina. En una entrevista con el programa La Parte y el Todo de la Televisión Pública Pampeana, el investigador del Conicet advirtió que el sistema científico y universitario atraviesa una de sus peores crisis por el recorte presupuestario y la fuga de cerebros.
Rabinovich, quien también es investigador del Conicet, trazó un paralelo entre la situación actual y las ideas que marcaron la trayectoria de José de San Martín. Su mensaje es contundente: sin ciencia y tecnología, el país pierde su soberanía y su capacidad de desarrollo.
¿Qué pasa con el presupuesto científico?
Según Rabinovich, desde el inicio del actual gobierno nacional, el presupuesto destinado a ciencia y universidades sufrió un recorte de aproximadamente el 50%. “Es un momento muy difícil para la ciencia argentina, para la Universidad Pública, para el Conicet, para todos los organismos de ciencia”, sostuvo.
El historiador puso especial énfasis en los investigadores en formación. Señaló que muchos becarios posdoctorales, pese a tener una extensa trayectoria y haber sido formados con recursos públicos, no encuentran lugar en la carrera científica. “Se caen y se van a otros países y no los recuperamos más”, advirtió.
La fuga de talentos que no se detiene
La crisis no solo afecta el presente, sino que compromete el futuro. Rabinovich explicó que la formación de un investigador requiere años de estudio después de la licenciatura, incluyendo maestrías y doctorados. Sin embargo, las condiciones laborales actuales hacen que muchos opten por otros trabajos.
“Cuando le ofrecés lo que ganan con una beca de inicio, les conviene mucho más ir al secundario a dar clase. Te perdés un investigador. Te ganás un excelente profesor secundario”, graficó. Para el historiador, esta pérdida de recursos humanos altamente calificados implica una dificultad casi imposible de revertir en el corto plazo.
San Martín, un lector empedernido
En el eje histórico de la entrevista, Rabinovich revisó la relación de San Martín con el conocimiento. Contra la imagen de un militar exclusivamente dedicado a las campañas, destacó que el libertador tuvo una formación cultural amplia y fue un lector permanente. “Es una persona que está bien formada y que siempre vivió rodeado de libros”, explicó.
San Martín estudió latín, francés, historia y geografía durante su formación en Europa y llegó a reunir una biblioteca personal de alrededor de 200 títulos y más de 500 volúmenes. Incluso durante sus campañas militares trasladaba sus libros. Rabinovich recordó que llevó parte de esa biblioteca durante el cruce de los Andes y que posteriormente realizó dos “librerías”, como se denominaban entonces las bibliotecas: una de ellas quedó en Lima.
Soberanía y un Estado fuerte
Al analizar qué posición podría haber asumido San Martín frente a la Argentina actual, Rabinovich pidió evitar interpretaciones anacrónicas, pero identificó algunos principios que atravesaron su trayectoria: la defensa de la soberanía, la importancia de la cultura y la necesidad de un Estado fuerte. “Es una defensa de la soberanía”, resumió.
En esa línea, cuestionó la utilización de la figura del prócer para asociarla automáticamente con determinadas posiciones políticas contemporáneas. Ante la pregunta sobre qué pensaría San Martín de la Argentina actual, Rabinovich respondió con una definición contundente: “No hubiera sido libertario”.
Un San Martín político
El historiador también se detuvo en una dimensión menos difundida del prócer: su participación activa en la política de su tiempo. “Muchas veces tenemos una opinión de San Martín como si fuera apolítico”, señaló. Por el contrario, sostuvo que desde su llegada al Río de la Plata estuvo involucrado en las disputas políticas y tuvo un papel central en la conformación de la Logia Lautaro.
Según Rabinovich, la Logia defendía la concentración del poder en un contexto de guerra y desconfiaba de una participación popular demasiado amplia. El objetivo era evitar el desorden y los efectos que los dirigentes revolucionarios asociaban con la experiencia francesa.
Esa dimensión política también aparece en el conflicto con las autoridades de Buenos Aires. Rabinovich recordó que en 1819 San Martín recibió la orden de regresar con parte del Ejército de los Andes para enfrentar a las montoneras federales del litoral. El general decidió desobedecerla porque entendía que cumplirla podía hacer imposible la campaña libertadora del Perú.
Para Rabinovich, aquella decisión tuvo consecuencias políticas profundas: contribuyó al derrumbe del poder central y a la crisis que desembocaría en la llamada Anarquía del Año XX. Esa ruptura explica, en parte, la hostilidad que sectores de la elite porteña mantuvieron posteriormente hacia San Martín. “San Martín era mucho más hábil” que quienes pretendían utilizarlo para resolver las disputas políticas internas, concluyó el historiador.