El crudo diagnóstico del obispo de Añatuya sobre la corrupción que “erosiona la confianza social”
El obispo de Añatuya, monseñor Corral, lanzó fuertes declaraciones sobre la corrupción y el abandono de los más frágiles. ¿Qué dijo sobre el futuro de los jóvenes y la celebración en Mailín?
El obispo de la Diócesis de Añatuya, monseñor José Luis Corral, lanzó un duro análisis sobre la realidad argentina y advirtió que la corrupción está destruyendo los lazos sociales. En la previa de la celebración en Mailín, el religioso no ahorró críticas a la situación económica y al abandono de los más vulnerables.
¿Qué dijo sobre la corrupción y los más frágiles?
“Nos preocupa profundamente cuando la corrupción desbarata lo público y erosiona la confianza social. Y también cuando muchos niños y jóvenes abandonan sus estudios y sienten que no tienen futuro”, afirmó categóricamente el obispo.
Para el religioso, “duele cuando los más vulnerables —niños, personas con discapacidad, jubilados o enfermos— no son suficientemente tenidos en cuenta. Duelen también la violencia, las adicciones, la trata de personas, el juego y tantas formas de descarte”.
Mailín: una experiencia de renacimiento
Corral, quien este domingo celebrará misa en Mailín junto al arzobispo Vicente Bokalic y el obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago, Enrique Martínez Ossola, destacó que el Señor de Mailín acoge todos los sufrimientos y dolores. “No lo hace desde ideas abstractas, sino asumiéndolos Él mismo como Varón de dolores para transformarlos e iluminarlos. Mailín es una experiencia que se renueva cada año y es como una fuente donde volvemos a renacer, porque el amor de Dios es inagotable e inquebrantable”, aseguró.
“Como Iglesia queremos afinar la mirada para contemplar la realidad y abrir el oído para escuchar los clamores de nuestro pueblo. En medio de tantas complejidades, Dios nos sigue llamando al servicio y al compromiso con una sociedad más humana y fraterna. Seguimos preguntándonos cómo hacer de nuestra patria una casa para todos, donde nadie quede excluido y donde se cuide especialmente la vida de los más frágiles”, agregó.
“Como Iglesia pedimos que nunca se pierda de vista a la persona humana y que no nos encerremos en el individualismo. El Señor de Mailín nos invita a salir al encuentro, a cuidar la vida y a comprometernos con el bien común”, sentenció.