El cuarteto que se animó a versionar a Serrat y Sabina en San Luis: las canciones que sonaron
El cuarteto mendocino que versiona a Serrat y Sabina tocó en San Luis y sorprendió con un repertorio que atravesó generaciones. ¿Qué temas eligieron para una noche cargada de memoria?
La sala Berta Vidal de Battini, en el Centro Cultural Puente Blanco, fue el escenario elegido por ‘Sienvolando’, la banda mendocina que llegó a San Luis para rendir tributo a Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina con un show que evitó la imitación y apostó a la reinterpretación.
El domingo 4, el público sanluiseño se acercó hasta el centro cultural para escuchar ‘Homenaje a Serrat & Sabina – El camino nos encontrará’, una propuesta que recorrió algunas de las canciones más emblemáticas de los dos cantautores españoles.
Quiénes están detrás del homenaje
El cuarteto está integrado por Pablo Riquero (voz, guitarra y flauta traversa), Paito Figueroa (piano, guitarras y voz), Marcelo Sánchez (bajo eléctrico) y Pablo Quiroga (batería y percusión).
El proyecto nació en Mendoza y ya había pasado por otros escenarios de la región antes de desembarcar en la capital puntana.
Un tributo que no copia
La propuesta de ‘Sienvolando’ se diferencia de los homenajes tradicionales porque no busca replicar las voces ni la puesta en escena de Serrat y Sabina. En cambio, el grupo pone el foco en la interpretación musical y en la fuerza de las composiciones.
El desafío no es menor: los españoles grabaron buena parte de su obra con formaciones amplias y muy distintas entre sí. Trasladar ese repertorio a un cuarteto obliga a reconstruir arreglos, timbres y climas para encontrar una identidad propia sin perder la esencia de las canciones.
Las canciones que sonaron
El repertorio incluyó clásicos como ‘Mediterráneo’, ‘Contigo’ y ‘Fiesta’, ‘Penélope’, ‘Cantares / Y nos dieron las diez’, ‘Para la libertad’, ‘Y sin embargo’ y ’19 días y 500 noches’, entre otros hits.
Para muchos de los presentes, el atractivo no estuvo solo en volver a escuchar esas canciones, sino en lo que despiertan: amores, viajes, amistades, separaciones y recuerdos que atraviesan distintas etapas de la vida.
Por eso, un concierto así también funciona como un ejercicio de memoria colectiva. Una frase puede devolver una imagen, una melodía puede traer de vuelta una época y una canción cantada por toda una sala convierte el recital en una experiencia compartida.