El cura de Simoca, a un paso de quedar libre: el fiscal pidió sobreseerlo y la víctima habló
El caso del cura de Simoca que conmocionó a Tucumán puede cerrarse sin juicio: un fiscal pidió sobreseerlo y la joven que lo denunció rompió el silencio. Lo que reveló su abogada sobre la declaración en Cámara Gesell y el polémico argumento del funcionario.
El caso que conmocionó a Tucumán en 2022, cuando un grupo de vecinos intentó linchar a un sacerdote en la puerta de su parroquia, ahora corre riesgo de cerrarse sin juicio. Un nuevo fiscal pidió el sobreseimiento del cura Pablo Valdez, al considerar que mantuvo una "relación consentida" con la menor. La joven, que hoy tiene 21 años, y su abogada se oponen y denuncian una interpretación judicial que califican de inadmisible.
Valdez era párroco de Simoca y allí conoció a la adolescente cuando ella tenía 14 años. Según la denuncia, el hombre, que entonces tenía 54, abusó de ella en reiteradas oportunidades. El vínculo salió a la luz cuando los padres de la chica descubrieron lo que pasaba y fueron a enfrentarlo: la Policía lo salvó de ser agredido y la joven terminó desmayada en la vereda. El obispado apartó al sacerdote y la Justicia abrió una investigación que puso el tema en todos los medios del país.
Un calvario que empezó en la Iglesia
La adolescente había llegado a la Infancia Misionera en un momento complicado: atravesaba problemas personales y sufría acoso escolar. Allí conoció a Valdez, 38 años mayor que ella, quien pronto comenzó a preguntarle cuándo iba a cumplir los 16. "Buscó refugio en la Iglesia y en este sacerdote a quien ella consideraba amigo, pero el sacerdote comenzó con conductas impropias de abuso que ella, por su inexperiencia o por su corta edad, no sabía interpretar, aunque sí la perturbaba mucho", relató Luciana Gramaglio, abogada de la denunciante, en diálogo con Tendencia de Noticias.
La letrada evitó dar detalles de los hechos que investiga la causa, pero contó que su clienta se sintió avergonzada y humillada, se alejó de la iglesia y luego volvió. "Durante un tiempo convivió la admiración y una dependencia emocional de este hombre. Una verdadera devoción: ‘él era para mí como Dios en la tierra’, me dijo", agregó Gramaglio.
Para la abogada, el cura ocupaba un lugar de poder absoluto: "Él era su confesor, su líder espiritual, y le pedía que guarde secreto sobre las cosas que le hacía y que lo cuide para que no lo metan preso". Y sumó un dato estremecedor: cuando los padres se enteraron, la joven se convirtió en un video viral y un comisario de apellido Valenzuela le dijo que era preferible que se quitara la vida antes que perjudicar al sacerdote. En esas condiciones declaró en Cámara Gesell.
"Poca gente sabe, y esto está en el legajo, que la víctima fue llevada ese mismo día a la comisaría. Ahí, un comisario le dice: ‘dejá de hacer acting, si lo querés, no lo hundás más, dejá de hacer show; si querés después andá a tu casa y ahorcate, matate, pero a él dejalo’", detalló la letrada.
Archivos, reapertura y un nuevo revés
La causa pasó por varias manos. La primera fiscal, Eugenia Posse, pidió el archivo en dos oportunidades: sostuvo que no había delito porque la menor había "consentido" los encuentros y que, en todo caso, existía una "conducta moralmente reprochable". Gramaglio explicó que, en su primera declaración, la chica nombró las violencias como pudo pero no usó la palabra abuso, algo habitual en casos de abuso infantil.
Al cumplir la mayoría de edad, la joven pudo ponerle nombre a lo que había vivido y decidió denunciar. Con ayuda de su abuela contactó a la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina, que a su vez llegó a Gramaglio. Así comenzó el trabajo para desarchivar la causa. El Tribunal de Impugnación, por unanimidad, anuló el archivo y el expediente pasó a la fiscalía de Mónica García, que imputó al sacerdote. El juez Mario Velázquez avaló la imputación y calificó de criticable, reprochable e inentendible la actuación de la primera fiscal.
En 2025, la joven volvió a declarar en Cámara Gesell. "Dijo lo mismo que había relatado cuando era menor, solo que pudo dar más detalles y profundizar en los hechos. ‘Él me destruyó la cabeza’, dijo", recordó su abogada.
Todo parecía encaminado a juicio. "Ya estábamos para ir a juicio, estábamos esperando los resultados de unos análisis y la causa se elevaba. Cuando, de pronto, nos dicen que el nuevo fiscal pide el sobreseimiento", cuestionó Gramaglio. El cambio se produjo cuando García asumió la Fiscalía Regional y la causa quedó en manos de su reemplazante, Gerardo Salas.
El dictamen que generó polémica
En un escrito de 11 páginas, Salas sostuvo que el cura no cometió delito porque la víctima, siendo menor, dijo que lo quería. Reconoce que el vínculo era asimétrico "por la edad y por la posición institucional del imputado", pero considera que eso no le impidió consentir la relación. Incluso admite que la joven había descripto una relación "asimétrica, insistencias, situaciones de incomodidad y conflictos, pero también encuentros voluntarios y sentimientos afectivos recíprocos". También reconoce que ella dijo "a veces también me pegaba", aunque minimiza esos episodios como "violencia, no violencia violencia" (sic).
La abogada de la denunciante fue dura con los argumentos del fiscal: "Él hace una interpretación del tono de voz de ella. Reconoce que es ‘compungido’, pero dice que, si hubiera habido violencia, ella lo hubiera relatado ‘con una afectación adicional’. No, no es una opinión de un perito psicólogo, es la apreciación del fiscal sobre el significado del tono de voz de la denunciante".
Y agregó: "Dice que no hubo violencia porque no encontró ningún mensaje amenazante, ni le encontraron bajo las uñas rastros de que haya luchado, como si la violencia fuera únicamente física. Y desestima lo que esta joven está diciendo porque cuando era menor de edad le faltó precisión". Para Gramaglio, el razonamiento es inadmisible: "Salas considera que ella ‘reinterpretó’ su ‘relación’ con el cura, pero la Justicia no puede calificar de ‘relación’ al abuso de un cura de 54 años contra una menor de 16".
La querella se opuso al sobreseimiento. "Cuando vos ves el contexto de lo que ocurrió, la vulnerabilidad de ella siendo menor y la relación de dependencia y poder que tenía él sobre ella, cuando vos la escuchás diciendo que eso le destruyó la cabeza y cuando analizás circunstancias que no se pueden hacer públicas, te das cuenta de que esa niña no era libre de consentir los actos sexuales que este hombre hizo", concluyó la abogada.
Con información de Tendencia de Noticias.