El cura que apuntó un telescopio al cielo de Rosario y terminó codeándose con Neil Armstrong
Rosario recuerda a un cura que transformó el quinto piso de un colegio en un observatorio y llegó a cruzarse con un astronauta de la misión Apolo. El nombre que dejó marcado en el Parque Urquiza es solo una parte de lo que hizo.
Se cumplen 24 años de la muerte del padre Rogelio Luis Pizzi, el sacerdote escolapio que convirtió el quinto piso del Colegio Cristo Rey en una ventana al universo y se transformó en una referencia de la astronomía popular en Rosario. Falleció en 2002, a los 76 años, tras una vida repartida entre el aula y el observatorio.
Pizzi no fue un cura de escritorio. En el Colegio Cristo Rey fue maestro de grado, profesor de Matemáticas, Física y Cosmografía y llegó a dirigir la institución. Desde ese mismo edificio les acercó el estudio del universo a generaciones enteras de estudiantes rosarinos.
De La Para a la cúpula del Cristo Rey
Había nacido en La Para, Córdoba, el 23 de junio de 1926. Hizo la primaria en su pueblo y la secundaria en el Colegio Santo Tomás de las Escuelas Pías de Córdoba. En 1946 egresó con Medalla de Oro y el título de Bachiller Nacional del Montserrat.
Ese mismo año entró a la Orden de las Escuelas Pías. El noviciado lo hizo en Pontevedra, provincia de Buenos Aires, y los estudios eclesiásticos los completó en las Facultades Calasancias españolas de Irache, Navarra, y Albelda de Iregua, en Logroño. El 14 de junio de 1953 recibió la ordenación sacerdotal.
Su formación incluyó el Profesorado en Matemáticas, Física y Cosmografía, que arrancó en Córdoba y terminó en Rosario. En esa ciudad desarrolló casi toda su vida profesional, entre las aulas y la dirección del Cristo Rey.
El observatorio que lo hizo distinto
Pero su huella más recordada está en otro plano. Durante más de 20 años fundó y dirigió el Observatorio Astronómico Cristo Rey, instalado en la cúpula del quinto piso del colegio. Desde ahí hacía observaciones y, sobre todo, divulgación: su objetivo era comunicar los fenómenos celestes y acercar la astronomía al público común.
Entre los episodios más comentados de su trayectoria figura el encuentro con Neil Armstrong, integrante de la misión que llevó a los primeros astronautas estadounidenses a la Luna, durante un paso del astronauta por Rosario.
Otro momento que quedó en la memoria ocurrió cuando Pizzi y sus compañeros del observatorio fotografiaron la caída de la Soyuz 7 en la región. Por ese trabajo recibieron una consideración especial del embajador ruso en la Argentina.
Reconocimientos y una calle con su nombre
Los homenajes llegaron en vida. En 1998, el Concejo Municipal de Rosario lo declaró Ciudadano Distinguido por su labor docente y de investigación. La Conferencia Episcopal Argentina también le entregó el galardón del Divino Maestro por su trayectoria educativa.
Su vínculo con la ciudad quedó además grabado en el mapa: una calle del Parque Urquiza lleva su nombre. La arteria nace en el Planetario Municipal y llega hasta la imagen de la Virgen Stella Maris, cerca del observatorio municipal. Un recorrido que, de algún modo, une los dos mundos que Pizzi supo conectar: el cielo y la ciudad.