El cura que construyó una iglesia en Oberá se va y nadie sabe quién terminará la obra
Después de cinco años al frente de San Pantaleón, el "padre constructor" deja Oberá y vuelve a Paraguay. La obra que levantó todavía no está terminada y ya tiene otro sacerdote asignado: ¿quién se hará cargo del templo?
Los fieles de la parroquia San Pantaleón, en el barrio 100 Hectáreas de Oberá, despiden con gratitud al sacerdote Tadeo Brzuszek, quien tras cinco años al frente de la comunidad debe regresar a Paraguay. El religioso, conocido como el "padre constructor", volverá a la parroquia San Lorenzo de Ñemby, donde ya había trabajado durante 27 años.
Su retorno al vecino país se debe al fallecimiento de dos sacerdotes que habían asumido esas tareas después de su partida hacia la Argentina. La comunidad obereña le dará una despedida cargada de agradecimiento por todo lo que dejó construido, tanto en lo espiritual como en lo material.
Un balance de cinco años en Oberá
Al repasar su paso por la parroquia, Brzuszek recordó que "el primer año fue bastante tranquilo porque estuve conociendo la nueva realidad. Era realmente muy distinto de lo que vivía porque me había acostumbrado también a la realidad paraguaya".
Con el correr del tiempo, el trabajo pastoral fue tomando forma: "De a poco, fui conociendo a la gente, empezamos a invitar a los grupos, movimientos, cursillo de cristiandad e intentamos también con la Renovación Carismática".
Luego se sumaron otros espacios de participación, como Infancia y Adolescencia Misionera, grupos de niños y juveniles, el apostolado, el Camino Neocatecumenal y la catequesis. "Hay bastante gente que busca al Señor y quiere profundizar su fe. En la parroquia puede encontrar una comunidad, un grupo, un carisma, donde desarrollar su fe", señaló.
El legado del "padre constructor"
El mote no es casual: Brzuszek se puso al hombro una serie de obras de arena, cemento y ladrillos que transformaron el predio parroquial. "Puedo decir que esto se lleva en la sangre porque desde los 10 años trabajé en el campo, en la agricultura, y también en el campo de la construcción porque elaborábamos ladrillos, de esos que acá tenemos prensados", contó.
Su experiencia familiar con la fabricación de ladrillos hace 50 años en su país le dio las herramientas para empujar las mejoras edilicias. "Siempre veíamos las necesidades junto a la comunidad, a los arquitectos, y se logró bastante", manifestó.
Las obras comenzaron con los salones parroquiales en el subsuelo y luego avanzaron hacia la ampliación del templo. Este domingo la obra será presentada y la celebración se realizará dentro del templo, aunque el propio sacerdote reconoció que "todavía queda mucho por hacer, porque las terminaciones también cuestan bastante".
La continuidad quedará en manos de un sacerdote joven, Carlos Woloski, que se desempeña en Morón, Buenos Aires. Brzuszek confía en que él seguirá afianzando los grupos y movimientos, porque lo primero es "preocuparse por la edificación espiritual, porque cuando las personas sean edificadas y fortalecidas, van a aportar, ayudar en el templo material".
Una vida dedicada al servicio
Nacido en Zienlonka, Polonia, en una familia de siete hermanos, Brzuszek profesó sus primeros votos de pobreza, castidad y obediencia el 16 de julio de 1985. Su voto perpetuo en la Congregación de San Miguel Arcángel llegó el 13 de julio de 1989 y fue ordenado sacerdote el 18 de mayo de 1991.
Llegó a Paraguay en agosto de 1992 y luego se trasladó a la parroquia San Alberto Magno de Posadas para cumplir tareas como vicario. Más tarde fue nombrado padre espiritual y rector del seminario de la Congregación en Ñemby, y después párroco de San Lorenzo, el destino al que regresará en pocos días.
Antes de partir, dejó un mensaje espiritual: "Vemos cómo son atacadas las personas, las familias, la iglesia. El demonio quiere destruir y ataca mucho, por eso necesitamos también acudir y clamar a San Miguel Arcángel".

