El curioso origen de Ignomiriello: su paso por Gimnasia antes de ser leyenda
¿Sabías que Miguel Ignomiriello, leyenda de Estudiantes, arrancó en Gimnasia? Conocé la historia de sus seis partidos en el Lobo y el origen de su carrera.
Miguel Ignomiriello es sinónimo de Estudiantes, pero su historia en el fútbol platense comenzó en la vereda de enfrente. Antes de convertirse en el patriarca de los técnicos argentinos, dirigió seis partidos en Gimnasia. Un detalle poco conocido que marcó el inicio de una carrera legendaria.
Con apenas 16 años, Ignomiriello ya respiraba deporte. Jugador de rugby, organizador nato, armaba los equipos de Wanderers, el conjunto de sus amigos, en los potreros de la ciudad. Allí lo vio Aníbal Díaz, un seleccionador que luego lo llevaría a Arsenal de Llavallol, y lo convenció para trabajar en Gimnasia.
No había sueldo, pero a cambio de un carnet para entrar a la cancha, Ignomiriello armó una Pre-novena para el Lobo. De ese grupo saldrían futuros campeones de Octava, Quinta, Cuarta y Tercera. Mientras tanto, se ganaba la vida como podía: fue vendedor de choclos en la calle, obrero en Ducilo y administrativo en Vialidad Nacional, mientras terminaba el secundario de noche.
El todoterreno de la Tercera
En 1950, cuando se habilitó el curso de preparación física, se anotó. Por entonces era el hombre orquesta de la Tercera de Gimnasia: delegado, preparador físico y técnico. “La Tercera campeona de 1950 fue la primera vez que un equipo de la ciudad se consagraba en esa categoría”, recordaría años después.
En 1953, mientras daba clases de educación física en las Hermanas Mercedarias de Magdalena, obtuvo el título de director técnico en Buenos Aires. Su estreno en Primera División sería en Gimnasia, en 1957.
Seis partidos que marcaron un destino
En el arranque del campeonato del '57, Ignomiriello era el delegado general de las inferiores triperas, pero tuvo que dar una mano en el primer equipo como técnico y preparador físico. Renunció antes de la sexta fecha, aunque dirigió ese partido: fue un empate 1 a 1 ante Independiente en la cancha del Rojo.
En ese equipo ya estaban Diego Bayo, Pedro Galeano y José Marinovich, jóvenes que brillarían en la campaña del Lobo del '62. Tras esa sexta fecha, Roberto Avallay lo reemplazó y Francisco Varallo cerró el año.
Esos seis encuentros fueron el puntapié inicial para una carrera que lo llevó a dirigir más de veinte clubes y selecciones. Un maestro que, aunque es emblema de Estudiantes, dejó su huella primero en el Lobo.