El dato de la basílica que pocos conocen y el cierre total de Luján para recibir al Papa
¿Qué pasará adentro de la basílica durante la misa del Papa? El templo estará cerrado al público y cumplirá una función que nadie imagina. Además, la ciudad entera cambia: terminal de ómnibus, accesos y estacionamientos.
La Plaza Belgrano ya no luce como siempre. Una estructura metálica se levanta frente a las puertas de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, rodeada de vallas, andamios y depósitos de agua que funcionan como contrapesos. Detrás, las dos torres neogóticas siguen marcando el horizonte de la ciudad. El miércoles 11 de noviembre, ese mismo espacio recibirá al papa León XIV para una misa que, según las previsiones oficiales, reunirá entre 1,5 y 1,7 millones de personas.
El intendente Leonardo Boto recorrió este viernes los preparativos junto a LA NACION y fue claro respecto de los tiempos: “Todo esto que ven, que parece eterno, empezó hace cuatro o cinco días”. Hasta entonces, los esfuerzos estaban puestos en la planificación. Ahora, a ambos lados del santuario ya se ven las estructuras para el equipamiento técnico y, sobre la plaza, avanzan las instalaciones para los asistentes y las cámaras de transmisión.
Dos formas de ver la misa
El público se distribuirá de dos maneras. En la Plaza Belgrano habrá sectores delimitados con asientos para unas 8000 personas que ingresarán con invitación. La convocatoria la maneja la Conferencia Episcopal Argentina y contará con autoridades eclesiásticas y políticas, además de referentes de organizaciones ligadas a la tarea social de la Iglesia.
“Va a haber gente de todas las provincias del país, gente de Hogares de Cristo, obras ligadas a la Iglesia...”, detalló Boto. La celebración fue pensada como la Misa de la Caridad y buscará representar a instituciones como Cáritas, movimientos sociales y otras entidades que acompañan a personas en situación de vulnerabilidad. También fueron invitadas autoridades nacionales, provinciales y municipales, aunque todavía no se difundió una lista definitiva de confirmaciones.
Fuera del perímetro reservado empiezan los sectores de acceso libre, que funcionarán por orden de llegada. Desde las recovas hasta la rotonda Ana de Matos —conocida como la de los mástiles— se dispondrán espacios contiguos con capacidad estimada para unas 300.000 personas de pie. Más adelante, rumbo a la Autovía 7, habrá dos áreas adicionales de expansión.
Todo ese conjunto integra lo que la organización llama Zona 0: la basílica, la Plaza Belgrano, la avenida Nuestra Señora de Luján y los sectores de expansión. A lo largo de ese corredor se instalarán 20 pantallas gigantes con sonido para transmitir la celebración. Cada torre tendrá generación eléctrica autónoma, sin depender de la red local. La capacidad total anunciada corresponde a los espacios previstos y no constituye una cifra confirmada de concurrencia.
El monumento a Belgrano, transformado
Uno de los puntos que cambiará de aspecto es el monumento ecuestre a Manuel Belgrano, frente al santuario. Quedará rodeado por una estructura de dos niveles para las cámaras de la transmisión oficial, y en su parte posterior se instalará una pantalla para quienes permanezcan detrás. El operativo también contempla plataformas elevadas para fotógrafos acreditados y sectores específicos para la prensa.
Los cerca de 75 periodistas que acompañan al pontífice desde Roma usarán instalaciones del complejo museográfico Enrique Udaondo. Los demás medios acreditados tendrán carpas próximas al pasaje Furt, con un circuito de ingreso y salida por el Patio del Estanco.
El cronograma del miércoles 11
El arribo de León XIV está previsto para las 9.42 en el sector del monumento de acceso a Luján. Allí, según el cronograma que explicó Boto, se hará el cambio del vehículo de traslado al papamóvil. Desde ese punto avanzará hacia la basílica con un dispositivo de seguridad que incluirá personal vaticano, fuerzas federales, policía bonaerense y agentes municipales.
La comitiva también estará integrada por miembros del clero y personal de apoyo. Los vehículos que trasladen a los participantes de la ceremonia ingresarán por un circuito posterior al santuario, distinto del previsto para el papamóvil. La idea es mantener separados los desplazamientos operativos del recorrido por el que el pontífice se acercará a los fieles.
En la basílica lo recibirán el arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Eduardo Scheinig, y el rector del santuario, presbítero Lucas Javier García. Está previsto un momento de oración antes de la misa. La celebración comenzará a las 10 y, según las estimaciones municipales, se extenderá entre una hora y media y una hora y cuarenta minutos. Boto calculó que el Papa podría emprender la salida de la ciudad alrededor de las 12.30. La desconcentración será progresiva y el desmontaje de la infraestructura demandará cerca de una semana.
La basílica, cerrada y convertida en sacristía
El templo tendrá una función distinta durante esos días. Desde el domingo anterior a la celebración permanecerá cerrado al público. Durante la ceremonia papal, el interior funcionará como una gran sacristía vinculada al altar exterior. Se dividirá en tres sectores: uno para el Papa, otro para su séquito y un tercero para obispos y sacerdotes. Allí podrán revestirse y prepararse antes de salir al altar para celebrar la misa.
La imagen de 1630 que acompañará la ceremonia
La imagen original de Nuestra Señora de Luján, una figura de terracota de unos 38 centímetros, acompañará la misa. Su historia se remonta a 1630.
“La visita del Papa para nosotros, los católicos, tiene una fuerza muy particular”, señaló el padre García en diálogo con LA NACION. Explicó que la presencia del pontífice representa una oportunidad para reafirmar la fe. “Lo que vamos a vivir es un encuentro eclesial, es decir, nuestro pastor nos visita”, sostuvo.
También consideró que el mensaje de León XIV puede trascender a la comunidad católica. “El Papa generalmente habla de unidad, de paz y, en este mundo tan convulsionado, creo que su mensaje es lindo poder tenerlo presente”, agregó.
El Parque San Martín, la otra sede de la previa
Mientras el centro se prepara para recibir a los peregrinos, otro sector de Luján tendrá un papel clave en las horas previas. Se trata del Parque San Martín, donde se instalará un escenario de grandes dimensiones con pantallas, espacios gastronómicos y puestos para feriantes. Según Boto, el predio tendrá capacidad para albergar hasta unas 400.000 personas y funcionará como punto alternativo de concentración para evitar que todos los asistentes se dirijan al mismo tiempo a la Plaza Belgrano.
Allí se desarrollará la vigilia local, después de la transmisión de las actividades del Papa con los jóvenes. La programación incluirá actuaciones de artistas y se extenderá durante la madrugada del miércoles. Cerca de las 8 comenzará la previa de la misa en la basílica, que contará con la participación de Luciano Pereyra.
En el parque también se celebrarán las misas diarias del lunes y el martes, por el cierre temporal del templo. En las inmediaciones del Rosedal se habilitarán sectores comerciales y gastronómicos, mientras que en el club de tenis se instalará un hospital móvil. Una de las calles cercanas quedará reservada para facilitar las evacuaciones sanitarias.
Cambios para circular y recomendaciones
La magnitud del encuentro modificará la circulación de toda la ciudad. El municipio prevé trasladar provisoriamente la terminal de ómnibus, primero hacia el sector de Humberto y Carlos Pellegrini y, después, hacia las inmediaciones de la Universidad Nacional de Luján. Esa última ubicación permitirá que los servicios de media distancia lleguen hasta el borde urbano sin ingresar al centro.
Las restricciones se aplicarán de manera escalonada durante los días anteriores. Boto recomendó a quienes viajen en vehículos particulares llegar con anticipación, especialmente antes del mediodía del martes 10, cuando se prevé intensificar los controles en los accesos. También habrá sectores de estacionamiento en la periferia, desde los cuales los visitantes deberán continuar a pie.
La Plaza Belgrano tendrá un cierre de acceso a las 6 de la mañana del miércoles para los invitados que deban ocupar sus lugares. El personal acreditado y quienes intervengan en la organización contarán con disposiciones específicas. Las autoridades trabajan, además, en permisos para residentes, trabajadores y servicios esenciales afectados por las restricciones.
Dónde dormirán los que lleguen
El alojamiento es otro de los desafíos. Según Boto, la ciudad dispone de unas 1800 plazas hoteleras y alrededor de 286 instituciones y particulares ofrecieron espacios adicionales para recibir visitantes. Entre ellos hay centros de jubilados y establecimientos comunitarios donde podrán permanecer grupos parroquiales con bolsas de dormir. A esa oferta se suman los alquileres temporarios privados, sobre los cuales el municipio no tiene una cifra consolidada.
El intendente recordó que Luján recibe habitualmente unos 7 millones de peregrinos por año. Sin embargo, la concentración prevista para la visita papal exigirá un despliegue extraordinario, tanto por la cantidad de asistentes como por los movimientos simultáneos de la comitiva, los servicios de emergencia, los voluntarios y los equipos de transmisión.
Durante la recorrida, Boto indicó que la inscripción de voluntarios, coordinada por la Conferencia Episcopal, había alcanzado aproximadamente las 9500 personas. También explicó que la provincia de Buenos Aires y el municipio participan en la organización logística, mientras que las fuerzas federales tendrán intervención en la seguridad y los desplazamientos del pontífice.