El dato familiar que les permitió a dos hermanas acusadas de vender droga evitar la cárcel
Dos hermanas de La Bebida fueron imputadas por vender droga al menudeo y les secuestraron más de 100 dosis. La Justicia les dio la prisión domiciliaria: el motivo está en sus familias y te explicamos cómo afecta la seguridad del barrio.
Dos hermanas detenidas el sábado pasado en un allanamiento en La Bebida seguirán presas, pero no en una celda: un juez federal les concedió la prisión domiciliaria. La decisión se tomó después de que la fiscalía las imputara por comercialización de estupefacientes, aunque un detalle vinculado a sus hijos inclinó la balanza.
Brisa y Mónica Araya Oro, de 26 y 19 años, comparecieron el lunes en el Juzgado Federal de San Juan con la asistencia del defensor oficial Sergio Herrero. La fiscalía les atribuyó el delito de venta de drogas al menudeo, previsto en el artículo 5, inciso C, de la Ley 23.737, que contempla penas de 4 a 15 años de prisión.
La defensa pidió la libertad de ambas, pero el juez Leopoldo Rago Gallo resolvió dictarles la prisión preventiva, aunque bajo la modalidad domiciliaria. El motivo: Mónica tiene dos hijos pequeños y su hermana está embarazada. Así, las dos continuarán detenidas en sus casas mientras avanza la causa.
El allanamiento que destapó el "kiosco"
La investigación comenzó a partir de una denuncia anónima que puso al Departamento Drogas Ilegales de la Policía de San Juan tras los pasos de las hermanas. Tras varios días de vigilancia, el sábado 29 de agosto se allanó una vivienda en el barrio Sierras de Marquesado, en La Bebida, Rivadavia.
En el operativo, en el que también participó el Grupo Táctico G.E.R.A.S., los policías encontraron sobre una mesa más de 100 dosis de cocaína fraccionadas y listas para su venta. Además, secuestraron otro envoltorio con la droga compactada, una balanza de precisión, dinero en efectivo, teléfonos celulares y elementos que, según la pesquisa, se usaban para cortar y preparar la sustancia.
Las dos mujeres fueron detenidas en el lugar y quedaron a disposición de la Justicia Federal. Ahora, con la prisión domiciliaria, la causa seguirá su curso mientras ellas esperan el proceso en sus hogares.