El dato que dejó helado a Mario Pergolini: alumnos patagónicos recorren 180 km para estudiar
¿Cómo se las ingenian los jóvenes patagónicos para estudiar? Un programa nacional reveló una historia que estremece: distancias extremas y frío polar. Enterate de los detalles.
La educación rural en la Patagonia tiene un costo enorme: estudiantes viajan hasta 180 kilómetros y soportan 26 grados bajo cero para asistir a clases. La historia, contada en el programa de Mario Pergolini, dejó al conductor sin palabras.
En la reciente emisión de «Otro día perdido», el ciclo que conduce Mario Pergolini, dos estudiantes de escuelas agrotécnicas y representantes de la Fundación Cruzada Patagónica compartieron una realidad que pocos conocen: la vida de los jóvenes que viven en parajes rurales y luchan diariamente por acceder a la educación.
¿Quiénes son los protagonistas?
Federico Mutti, director del Centro Educativo Rural Pilca Viejo, fue el invitado principal. Explicó que la fundación trabaja desde hace 46 años en educación y desarrollo rural en la Patagonia, con el objetivo de lograr el desarrollo integral del poblador rural.
La organización nació a fines de la década de 1970, cuando un grupo de viajeros detectó las enormes dificultades que enfrentaban las familias rurales para educarse. Con el tiempo, el proyecto creció hasta crear escuelas agrotécnicas en Neuquén, Río Negro y Chubut.
¿Cómo es el modelo educativo?
Las instituciones están orientadas a la producción agropecuaria y a oficios vinculados con el trabajo rural. «Son escuelas agrotécnicas y lo que enseñamos es el trabajo en el campo y para el campo. Los chicos aprenden haciendo», resumió Mutti.
El objetivo es que los jóvenes puedan desarrollar proyectos productivos en sus propias comunidades y fortalecer el arraigo en los parajes patagónicos.
¿Cómo hacen para asistir a clases?
Las enormes distancias entre los establecimientos y los parajes obligan a que las escuelas cuenten con casas estudiantiles. «Los chicos que vienen de parajes viven de lunes a viernes ahí», explicó Mutti.
El momento más impactante llegó con el testimonio de Marcelo Casamajou, estudiante de Mencué, un pequeño paraje de la Región Sur de Río Negro. «Allá hacen como 26 grados bajo cero», contó. Y agregó el dato que dejó mudo a Pergolini: su localidad está a unos 180 kilómetros de la escuela, por lo que estudiar implica pasar toda la semana lejos de su familia.
La entrevista visibilizó el esfuerzo de cientos de estudiantes de Neuquén, Río Negro y Chubut, y el papel fundamental de las escuelas rurales para garantizar el acceso a la educación en los rincones más aislados de la Patagonia.