El dato que derriba el mito de "los chicos no leen" y la apuesta que llegó a un colegio de General Pico
Sociedad · La Pampa

El dato que derriba el mito de "los chicos no leen" y la apuesta que llegó a un colegio de General Pico

El lugar común dice que los adolescentes no leen, pero la encuesta nacional los desmiente: 77% de los chicos de 13 a 17 años leyó un libro en el último año. La apuesta que llegó a un colegio de General Pico para que la lectura deje de ser obligación.

La frase se repite en sobremesas y grupos de WhatsApp: "los chicos no leen, están todo el día con el celular". Sin embargo, los números de la última Encuesta Nacional de Consumos Culturales obligan a revisar ese lugar común: en la franja de 13 a 17 años, el 77% dijo haber leído un libro en el último año. Entre los mayores de 30, en cambio, menos de la mitad (46%) respondió de manera positiva.

Con ese telón de fondo, el Colegio Ranqueles de General Pico fue el escenario elegido para recibir materiales del "Plan Lector", una iniciativa del Ministerio de Educación de La Pampa que busca fortalecer la lectura y la comprensión lectora en las distintas áreas del conocimiento, con textos de autores pampeanos y obras que abordan problemáticas del territorio.

El establecimiento, ubicado en el corazón del barrio homónimo, tiene una matrícula de 300 estudiantes distribuidos entre los turnos mañana y tarde, y ofrece orientación en Informática y Educación Física.

La voz de la escuela

"Hoy cuesta más que antes que los chicos lean un texto, pero generar las condiciones necesarias para hacerlo posible es fundamental", aseguró a LA ARENA Carolina Pildain, directora del colegio Ranqueles. Para la docente, la escuela "debe y tiene que seguir siendo el lugar donde los chicos realizan prácticas de lectura y escritura según el nivel que corresponda".

Pildain reconoció el impacto de la inmediatez digital: "Sabemos del uso y mal uso de las pantallas en algunos casos, y la inmediatez con la que circula la información, lo cual implica que la lectura sea de forma rápida y fragmentada". En contraste, el libro en papel "pide pausa, silencio, y hacer un paréntesis para preguntar o explicar lo que se está leyendo".

"A veces lo que sucede en las aulas no es que los chicos no quieran leer, es que necesitan otros tiempos y la mediación constante por parte del docente", agregó la directora, y remarcó la importancia de generar condiciones para que la lectura se convierta en un hábito cotidiano.

Qué dicen desde el Ministerio

Gabriela Morán, Directora General de Educación Secundaria de la provincia, también relativizó la idea de que los adolescentes rechazan la lectura: "No diría que las y los chicos no quieren leer. Muchas veces entienden más de lo que pensamos. Lo que cambia es el contexto, el celular los acostumbra a saltar de un contenido a otro, y eso juega en contra de la lectura profunda".

Morán citó investigaciones que comparan la comprensión en papel y en pantalla: "El papel suele dar mejores resultados, aunque todavía hay cosas por confirmar". Y subrayó que, más allá del soporte, "leas donde leas, tenés que jerarquizar la información, entender el vocabulario y hacer inferencias, y ninguna tecnología hace eso por vos".

"La discusión, lo central, es enseñar a comprender, y el papel ayuda a sostener la atención", concluyó.

Qué libros recibieron los estudiantes

La entrega incluyó historieta, novela, cuentos, ciencia ficción, no ficción y un libro de actividades. Dos de los títulos son de autores pampeanos: "Rojo Sal", la historieta de Juan Pumilla basada en una novela policial sobre la disputa territorial de las salinas pampeanas, y "Debajo de los vientos", de Lisa Segovia, una novela en prosa poética que aborda temáticas de ESI y género desde una perspectiva local.

"Algunos hablan de temas que los interpelan, como las redes, el bullying, el cuidado de la salud integral, las problemáticas de género, y otros les permiten conocer su propio territorio", detalló Morán. Además, se sumó "Leer para comprender", un material con estrategias para entender mejor lo que se lee desde los diferentes espacios curriculares.

La selección se realizó en consulta con docentes y directivos del nivel secundario, según destacaron desde el colegio.

De la obligación al deseo

"Los chicos lo recibieron muy bien, sobre todo cuando vieron que los libros hablan de su lugar, su región", contó Pildain. "El desafío será seguir formando estudiantes lectores curiosos e interesados por conocer sobre distintos temas. Nuestra tarea es acompañar las trayectorias de los estudiantes y fortalecer sus experiencias de lectura y escritura. Que pasen de leer por obligación a leer porque lo desean".

La directora explicó que el Plan Lector se trabaja entre 20 y 40 minutos o más por clase en distintos espacios curriculares, con bitácora y producción final. "El cierre fue hermoso y una verdadera fiesta para el colectivo docente y para las profes referentes que pensaron y diseñaron junto a la Asesora Pedagógica las distintas propuestas", remarcó.

Morán coincidió en la buena recepción: "Se mostraron interesados y empezaron a explorar los temas que los interpelan, esas problemáticas cercanas a su vida que aparecen en las historias. Eso nos confirma que, cuando los libros hablan de cosas que tienen sentido, la lectura se vuelve una invitación y no una obligación".

No obstante, aclaró que "el libro por sí solo no alcanza. Ese interés se sostiene con la mediación que los docentes hacen todos los días en el aula, proponiendo la lectura, conversándola, ayudando a entender los textos más exigentes".

El desafío de comprender

Consultada sobre las diferencias con el nivel inicial, Morán explicó que "la alfabetización no termina cuando el chico aprende a decodificar". En el Nivel Inicial el esfuerzo está en la oralidad, el vocabulario y los cuentos compartidos, pero esa tarea debe continuar en la secundaria, donde el reto es "darle sentido a textos más largos y complejos".

"Aprender a leer no es lo mismo que aprender a comprender. La comprensión es un proceso activo y demandante", afirmó. Y agregó que los adolescentes de hoy, criados entre pantallas, están acostumbrados a una lectura rápida y fragmentada, lo que les exige un esfuerzo mayor para sostener la atención en un texto extenso.

La entrega de textos continuará en Santa Rosa, bajo la consigna de "la gran ocasión" para encontrarse con la lectura, una idea tomada del ensayo de Graciela Montes.

"El principal desafío no es solo que lean más sino que lean entendiendo. Se puede leer mucho y comprender poco, así que hay que enseñar a comprender de manera explícita y sostenida, y para eso es clave acompañar y fortalecer la formación de los docentes", sostuvo Morán.

Y cerró: "También es fundamental el rol de la escuela, porque no todos los chicos tienen en su casa las mismas oportunidades de acercarse a los libros. En definitiva, la idea es formar lectores críticos, que puedan entender y pensar lo que leen".

Siguiente nota Economía · La Pampa

La Pampa abre la puerta a Vaca Muerta con una llave que casi nadie tiene

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local