El dato que explica por qué el consumo de los argentinos no repunta

El ingreso disponible de las familias argentinas se derrumba, el consumo acumula su peor caída en más de dos décadas y las medidas del Gobierno anticipan que la situación seguirá agravándose. El número que explica por qué el bolsillo no repunta.

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El dato que explica por qué el consumo de los argentinos no repunta
El dato que explica por qué el consumo de los argentinos no repunta

La inflación dejó de ser el termómetro central de la política argentina. El nuevo problema, según un análisis de Destape, es la caída permanente del ingreso disponible que queda después de pagar los servicios públicos, una variable que golpea el bolsillo de millones de personas y que podría definir el resultado electoral de 2027.

Durante décadas los gobiernos cayeron por explosiones: corridas cambiarias, hiperinflación, estallidos sociales. Hoy, el fenómeno es distinto. Se trata de implosiones silenciosas: la agonía del consumo, la del empleo, la del endeudado y la precarización de la vida cotidiana.

El empleo cambió de forma, no solo de cantidad

A diferencia de los años 90, cuando el desempleo trepó al 18% y se sostuvo en dos dígitos, hoy la caída de puestos no es tan dramática. Lo que sí es dramático es el deterioro de la calidad del trabajo: se reemplazan empleos de calidad por trabajos no registrados y rebusques independientes con ingresos de supervivencia.

Un informe de Cepa basado en la Encuesta Permanente de Hogares del Indec revela que, sobre un universo que abarca al 62% de la población, en el último trimestre de 2023 había 9.964.000 asalariados. En el primer trimestre de 2026, la cifra cayó a 9.669.000: se perdieron 295 mil empleos asalariados.

El dato más contundente es el de los registrados. Al final del gobierno de Alberto Fernández había 6.404.000 empleados formales; hoy quedan 6.004.000. Se perdieron 400 mil puestos registrados, la mayoría reconvertidos en empleos precarios o en trabajadores independientes no registrados con ingresos escasos. El proceso se aceleró en el último año.

La brecha salarial es brutal: un trabajador registrado gana en promedio 1.433.000 pesos, mientras que uno no registrado percibe casi la mitad: 706.200 pesos. La masa de ingresos de los trabajadores cae y, con ella, el consumo.

A eso se suma la pérdida constante del poder adquisitivo de los jubilados, con el bono congelado como factor central.

El ingreso disponible, el eslabón que se rompe

Otra razón que contrae el consumo es la suba de las tarifas de servicios públicos, que recorta el dinero disponible de las familias para otros gastos. Según la consultora Equilibra, el ingreso disponible de los hogares argentinos volvió a deteriorarse en junio, pese a una inflación que mostró cierta moderación en el mes.

El ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó 0,5% mensual y 6,9% interanual en junio, y se ubicó 16,9% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023. Esa caída es la principal razón del derrape del consumo.

Consumo: la peor caída desde 2002

Los números de la consultora Scentia de agosto pasado son elocuentes: de los 32 meses de gobierno de Javier Milei, en 24 cayó el consumo. La caída total entre noviembre de 2023 y agosto de 2026 fue del 18%, la peor desde la crisis de 2001-2002. El deterioro se aceleró en 2026: desde diciembre de 2025, van nueve meses consecutivos de derrape.

2027: el año que puede ser peor

Todos los análisis políticos parten de la base de que la economía no mejorará el año próximo. Pero todo indica que empeorará. La caída del ingreso disponible se aceleró y seguirá su curso porque el Gobierno se comprometió con las empresas de servicios públicos a otorgar aumentos mensuales dos puntos por encima de la inflación.

Las jubilaciones seguirán deteriorándose por el bono congelado. Se eliminó el Plan Potenciar Trabajo, con casi un millón de beneficiarios. En agosto, el Gobierno realizó el mayor ajuste mensual de gastos desde que asumió, y el Presupuesto 2027 ajusta aún más. El deterioro de la calidad laboral crece al ritmo de la recesión y de la quita de multas para empleadores con trabajadores no registrados.

Todas las medidas y el devenir del proceso son contractivos. Varios indicadores aceleran su caída. El año próximo, año de elecciones presidenciales, pinta peor que el actual.

Ruido financiero y el factor Trump

Hay un dato crucial que no es responsabilidad de la actual administración: los ruidos en el mercado financiero que impactan en la economía en cada elección presidencial, fundamentalmente cuando puede ganar el peronismo. En este caso se dan en medio de una crisis internacional que deprime el precio de los bonos soberanos en varias potencias.

La compra de dólares de los argentinos está en tres mil millones mensuales. Anualizado da 36 mil millones, pero 2027 aún no llegó. ¿Cuánto comprarán en el año electoral?

En el marco del proceso electoral muchos querrán saber el precio del dólar de los candidatos. Cuando Milei asumió costaba 366 pesos. Devaluó y lo llevó a 800. Esos 800 actualizados a la inflación de agosto último son 2.780 pesos. Los 366 de Alberto Fernández actualizados dan 1.598. Hoy el dólar cuesta 1.535, menos que el "dólar Alberto". Si a Milei le parecieron poco esos 366 que hoy son 1.598, es factible que él mismo, luego de ganar, devalúe la misma cantidad que en 2023 y lo lleve a 2.780.

Milei tiene por delante la elección crucial que enfrentará Donald Trump, su prestamista de última instancia. Los demócratas, que podrían pasar a tener mayoría en ambas cámaras, promueven un proyecto para prohibir que Estados Unidos asista financieramente a otros países. El proyecto menciona taxativamente a Argentina. En cualquier caso, los mercados jugarán en contra del gobierno el año próximo, sumando un nuevo factor que perjudicará la economía.

¿Se puede ganar con este deterioro?

Una vez concluido que Milei llegará a las elecciones en esas condiciones, la pregunta es si se puede ganar en Argentina con una fuerte caída del ingreso, del consumo y una extraordinaria precarización del trabajo. Clinton diría que no. Cristina Fernández lo repitió varias veces: se gana con aumento del poder adquisitivo.

Muchos señalan que Bolsonaro hizo una excelente elección en 2022 tras un pésimo gobierno. Es cierto en parte: en 2021 impulsó el consumo un 3,6% y en 2022 un 4,3%, y no le alcanzó.

Milei apuesta fuerte a la batalla cultural, trabaja en redes y medios amigos para sostener el espíritu anti kirchnerista, y espera que Santiago Caputo y algún Cerimedo lo apoyen en las redes en los últimos días con todo tipo de artimañas. ¿Le alcanzará? Si gana con semejante deterioro social, sería otra democracia, distinta a la de las últimas décadas. Difícil que el chancho vuele.

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