El dato que explica por qué tu sueldo no alcanza aunque la inflación sea del 2%
La inflación de septiembre fue del 1,9% y el acumulado de 2026 ya llega al 23,6%. Pero un economista advirtió que el número que realmente importa es otro y explicó por qué los servicios siguen comiéndose el sueldo.
La inflación de septiembre fue del 1,9% y acumuló un 23,6% en lo que va de 2026, con un alza interanual del 33,4%, según el INDEC. Pero el economista Jorge Paz advirtió que ese número mensual esconde una realidad más dura para los hogares salteños: los precios siguen subiendo y los ingresos no siempre acompañan.
“El que vale es el anual”, sostuvo Paz en diálogo con InformateSalta. Para el especialista, una inflación superior al 30% en doce meses sigue siendo un golpe fuerte al costo de vida, más allá de que el índice mensual se haya mantenido por debajo del 2%.
El economista puso el foco en un punto que suele pasarse por alto: que la inflación se desacelere no significa que la situación económica mejore. “Una cosa es que vos tengas inflación en un contexto donde la economía está creciendo, donde aumenta la producción, donde aumenta el empleo y aumentan los salarios, y otra cosa es que tengas inflación en una economía que está estancada”, explicó.
En esa línea, vinculó la moderación de los precios con la debilidad del consumo: “La inflación baja se explica por la recesión que hay en la economía argentina”. Cuando las familias compran menos, los comercios tienen más dificultades para trasladar nuevos aumentos a los precios, según su análisis.
Servicios, los que más presionan
Otro de los aspectos que destacó Paz es la diferencia entre los rubros que componen el índice. Mientras algunos bienes muestran incrementos más moderados, los servicios siguen ejerciendo presión sobre los presupuestos familiares. En septiembre, el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró una suba mensual del 3,1% a nivel nacional, por encima del 1,9% general, y acumuló un aumento interanual cercano al 49%.
“Los servicios están aumentando más que los bienes”, señaló Paz. Para el especialista, esta dinámica afecta especialmente a los hogares que destinan una parte importante de sus ingresos al pago de tarifas y gastos básicos, en un contexto en el que los salarios no necesariamente acompañan el ritmo de los aumentos.
El cuestionamiento a la canasta de 2004
Paz también cuestionó la metodología utilizada para medir la inflación, debido a que el índice continúa basado en una canasta de consumo construida a partir de hábitos relevados en 2004. Según explicó, los cambios en la forma de consumir de los hogares hacen necesario actualizar esa referencia para representar mejor los gastos actuales.
“Lo que está gastando la gente hoy no está representado en la canasta”, afirmó. El economista aclaró que su cuestionamiento no implica que el INDEC manipule las cifras, sino que la metodología puede no reflejar adecuadamente el peso actual de determinados gastos. A su vez, planteó que el desafío económico va más allá de reducir el índice mensual: “No es lo mismo bajar del 25 al 2 que del 2 al 1,5”. Para Paz, sostener una desaceleración de los precios requiere resolver problemas estructurales vinculados con el crecimiento, la producción, el empleo y los ingresos.
El fenómeno en el NOA: recreación y cultura lideraron las subas
En el Noroeste argentino, la inflación de septiembre también fue del 1,9%, en línea con el registro nacional. Sin embargo, al observar los rubros, aparecen diferencias: recreación y cultura encabezó los aumentos regionales con un 3,9%, seguida por vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con el 3,3%, y educación, con el 2,7%.
Para Paz, estos movimientos deben analizarse teniendo en cuenta qué sectores sostienen la demanda de cada actividad. En el caso de recreación y cultura, consideró que el consumo de personas con mayor poder adquisitivo, incluidos potenciales visitantes de otras regiones, podría contribuir a explicar los aumentos.
El economista puso especial atención en el costo de los servicios básicos, cuyo incremento interanual en el NOA rondó el 40%, según los datos que examinó durante la entrevista. Aunque ese porcentaje se ubica por debajo del registro nacional cercano al 49%, advirtió que la diferencia debe leerse junto con los niveles de ingresos regionales. “Tenemos salarios más bajos con una inflación un poco más baja, pero no significativamente”, señaló.
De esta manera, una variación de precios menor a la de otras regiones no implica necesariamente un alivio para las familias del norte: si los ingresos crecen menos que los gastos esenciales, la capacidad de compra continúa deteriorándose. Para Paz, la evolución de los servicios, los salarios y el consumo resulta más reveladora para comprender la situación económica cotidiana que la cifra mensual de inflación por sí sola.