El dato que expone el drama yerbatero: por cada $100 que pagás, al productor le llegan apenas $13
Mientras el consumidor paga cada vez más por el kilo de yerba, los productores misioneros reciben apenas $13 de cada $100. El informe que expone la peor participación en años y el reclamo que ya llegó a la Legislatura.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que durante el primer semestre de 2026 el productor yerbatero recibió en promedio solo el 13,3% del precio final que se paga por kilo de yerba mate en góndola. Se trata de la proporción más baja desde 2019.
El cálculo surge de comparar el valor de los tres kilos de hoja verde necesarios para elaborar un kilo de yerba con el precio de venta al público. En junio, cuando el valor máximo de la materia prima llegó a $280 por kilo, la participación del productor trepó al 16,1%. Sin embargo, el promedio semestral quedó muy por debajo.
El estudio, elaborado con datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el INDEC y otras fuentes sectoriales, confirma un deterioro que ya se había anticipado: en diciembre de 2025 la participación había caído al 11%, el registro más bajo desde 2019. En marzo de 2026, CEPA había calculado un 13,1%.
La brecha entre la chacra y la góndola
La distancia entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor se agrandó de forma sostenida. En diciembre de 2023, el kilo de hoja verde se pagaba a $210 y el de yerba en góndola promediaba $2.794,40. Para junio de este año, esos valores pasaron a $280 y $5.210,60, respectivamente.
En términos nominales, el precio de la materia prima aumentó un 33,3%, mientras que el producto terminado subió un 86,5%. Ajustado por inflación, el valor recibido por la hoja verde quedó un 60,2% por debajo del equivalente de diciembre de 2023, y el precio al consumidor, un 44,3% abajo.
CEPA atribuye esta dinámica a la mayor capacidad de negociación y concentración de secaderos e industrias, y la vincula con la desregulación introducida por el DNU 70/2023, que eliminó facultades del INYM para fijar precios y regular la oferta. No obstante, el informe recuerda que una medida judicial suspendió parte de esas disposiciones y que el expediente permanece en la Corte Suprema sin movimientos desde junio de 2024.
Producir cuesta más de lo que se paga
La actualización de la grilla del INYM difundida en julio estableció en $473,70 el costo de producir un kilo de hoja verde, sin impuestos ni rentabilidad empresaria. Frente al valor máximo de $280 registrado en junio, la diferencia asciende a $193,70 por kilo, lo que equivale al 69,2% de lo que efectivamente recibe el productor.
La problemática no es nueva. La semana pasada, organizaciones yerbateras entregaron a Presidencia un documento en el que denunciaron valores de entre $180 y $285 por kilo y advirtieron que, en numerosos casos, representan aproximadamente la mitad del costo productivo.
A la baja rentabilidad se suma la modalidad de pago: los productores cobran cerca de la mitad al entregar la materia prima y el resto a 30, 60, 90 y hasta 120 días, con un incremento de cheques rechazados.
Menos cosecha y pérdida de participación misionera
El deterioro de los márgenes también se trasladó al volumen producido. En el primer semestre ingresaron a los secaderos 417,5 millones de kilos de hoja verde, un 7,2% menos que en igual período de 2025 y un 25,9% por debajo de 2024, cuando la actividad había alcanzado su mayor nivel reciente. El volumen quedó además un 11% por debajo del promedio de los primeros semestres entre 2019 y 2025.
Entre enero y julio se procesaron 568,9 millones de kilos, 71,5 millones menos que el año pasado, una caída del 11,2%. Solo en julio ingresaron alrededor de 151,3 millones de kilos, un 20,6% menos que en el mismo mes de 2025.
El informe también revela un dato sensible para Misiones: durante el primer semestre, la provincia concentró el 80% del ingreso total de hoja verde, su participación más baja en cinco años. En 2022 representaba el 90,6%, y desde entonces descendió al 87,3% en 2023, al 86,7% en 2024 y al 82,6% en 2025. Corrientes, en cambio, pasó del 9,4% al 20% en el mismo período.
La estructura industrial marca la diferencia: Misiones tiene 86 operadores entre pymes, cooperativas y empresas familiares, mientras que Corrientes concentra esa etapa en apenas seis compañías.
CEPA también advierte sobre la concentración en la industria: los diez principales actores explican el 76,8% de la producción salida de molino, y los tres primeros reúnen el 49,5%. Se trata de Cooperativa Colonia Liebig (Playadito, Liebig Original y Yemaypé), Las Marías (Taragüi, Unión, La Merced y Mañanita) y La Cachuera (Amanda). En el ranking de junio, Colonia Liebig concentró el 22% de las salidas de yerba envasada, Las Marías el 18% y La Cachuera el 9%.
Consumo, exportaciones y un futuro incierto
El mercado interno muestra una evolución menos pronunciada que la caída de la cosecha. En 2025 se comercializaron 266,8 millones de kilos, un 3,1% más que en 2024, aunque todavía un 6,5% por debajo de 2023. En el primer semestre de este año, el consumo bajó solo un 0,7% interanual, de 138,3 a 137,3 millones de kilos.
Las importaciones, que habían crecido con fuerza en 2024, cayeron un 30,1% en el primer semestre de 2026 respecto del mismo período de 2025, aunque siguen un 163,1% por encima de 2023. Brasil explicó el 65,8% y Paraguay el 34,2%. Para CEPA, el peso actual de las importaciones es relativo: representan el 3,3% de la producción molida nacional, por lo que el principal problema pasa por los precios y la rentabilidad del productor.
Las exportaciones, en cambio, alcanzaron un récord en 2025 con un crecimiento del 32,4%, impulsadas por Siria. En el primer semestre de 2026 aumentaron otro 6,6%, y los datos hasta julio elevaron el volumen exportado a 32,1 millones de kilos, otro máximo histórico. Sin embargo, CEPA advierte que ese desempeño no logró compensar la retracción del mercado interno ni trasladarse a mejores valores en las chacras.
El panorama se agrava a largo plazo: una nueva plantación de yerba tarda unos cinco años en producir. La combinación de precios imprevisibles, pérdidas y falta de garantías para cubrir costos puede desalentar inversiones y reducir la oferta futura. El conflicto ya derivó en medidas como la “no cosecha” de la zafra de verano, y preocupa la migración de trabajadores hacia Brasil, que ya no se limita a tareferos sino que incluye albañiles, mecánicos, camioneros y familias enteras.
A esto se suma el recorte de $1.705 millones al Programa de Impulso al Desarrollo de las Economías Regionales (IDER) dispuesto en mayo, y eventos climáticos que afectaron yerbales misioneros. Ante la menor disponibilidad de hoja verde, algunos secaderos ofrecieron hasta $300 por kilo hacia el final de la zafra de invierno, todavía por debajo del costo calculado por el INYM.
La tensión desembocó a comienzos de septiembre en movilizaciones de productores de Comandante Andresito, San Pedro, Apóstoles, Oberá y Aristóbulo del Valle, que confluyeron en un tractorazo durante la visita del presidente Javier Milei a Puerto Iguazú. El reclamo también llegó a la Legislatura provincial, donde productores y tareferos impulsan un proyecto para declarar la emergencia yerbatera y facultar al Ejecutivo a establecer un precio mínimo obligatorio para la hoja verde.