El dato que expone la desigualdad: Neuquén produce la riqueza de Vaca Muerta y solo retiene 13 de cada 100 dólares
Un informe revela que Neuquén solo retiene 13 dólares de cada 100 que genera Vaca Muerta. ¿Dónde va el resto? Los detalles que exponen la inequidad.
Un informe oficial del Ministerio de Energía de Neuquén reveló que, por cada 100 dólares que genera la venta de petróleo, apenas 13 quedan en la provincia. El resto se reparte entre inversores, costos de producción y el Tesoro Nacional.
El estudio detalla que de cada 100 dólares, 29 van a manos de los inversores privados, 31 cubren costos de producción de las empresas, 17 ingresan directamente al Tesoro Nacional y 10 corresponden a impuestos nacionales coparticipables. Solo 13 dólares llegan de manera directa a la Provincia.
¿Quién se queda con la renta petrolera?
El dato enciende una discusión de fondo: Neuquén es el territorio donde nace buena parte de la riqueza energética que impulsa el crecimiento argentino, pero no es la principal beneficiaria directa de esa renta. La provincia aporta el recurso, sostiene el desarrollo y acompaña la expansión productiva, mientras una porción importante de los ingresos queda en manos del Estado nacional.
La ecuación muestra una tensión evidente: Neuquén produce cada vez más, genera divisas para el país y contribuye al Tesoro Nacional, pero recibe una parte reducida de la riqueza que se origina en su propio territorio. En ese escenario, la diferencia aparece en el destino que la Provincia le da a los fondos que efectivamente administra.
La gestión de Rolando Figueroa busca transformar esa porción de ingresos en infraestructura concreta. Rutas, obras viales, escuelas, hospitales, viviendas, créditos para neuquinos y proyectos estratégicos forman parte de una política que apunta a convertir la renta energética en desarrollo cotidiano.
Neuquén produce, Nación recauda
El crecimiento de Vaca Muerta no ocurrió por casualidad. La aceleración de la producción, el aumento de las inversiones y el peso que hoy tiene Neuquén dentro del mapa energético argentino son el resultado de una planificación estratégica que Figueroa convirtió en uno de los ejes de su gestión.
Ese crecimiento beneficia al conjunto del país. Por un lado, porque genera divisas a través de las exportaciones. Por otro, porque aporta recursos al Tesoro Nacional mediante derechos de exportación y otros gravámenes vinculados al comercio exterior, que no están sujetos a coparticipación.
Allí aparece una de las principales diferencias. Mientras Nación recibe una porción relevante de la renta petrolera, Neuquén administra una parte mucho menor, pero la vuelca a obras y programas que impactan directamente en la vida de los vecinos.
La Provincia no solo produce petróleo y gas: también debe hacerse cargo del crecimiento demográfico, la demanda de servicios, la infraestructura vial, la expansión urbana y las necesidades sociales que genera ese desarrollo. Por eso, cada punto de recaudación que queda en Neuquén tiene un valor estratégico.
El contraste se vuelve más evidente en el actual contexto nacional. El gobierno de Javier Milei paralizó la obra pública y redujo o eliminó partidas que históricamente llegaban a las provincias. Frente a ese escenario, Neuquén decidió sostener obras con recursos propios para no frenar el desarrollo que acompaña a la actividad hidrocarburífera.
No se trata únicamente de producir más. El desafío provincial es que esa producción no quede limitada a los indicadores económicos, sino que se traduzca en rutas, escuelas, hospitales, viviendas y oportunidades. Esa es la diferencia entre extraer recursos y construir futuro.
El peso de una coparticipación atrasada
Otro punto central es la baja participación que Neuquén recibe dentro del esquema de coparticipación federal. De los 10 dólares correspondientes a impuestos nacionales coparticipables, la provincia participa según un índice del 1,72 por ciento, definido en 1988.
Ese porcentaje quedó desactualizado frente a la realidad actual. El esquema fue diseñado cuando Neuquén tenía una población muy inferior y antes de que el desarrollo energético transformara por completo la escala económica, social y demográfica de la provincia.