El dato que ilusiona a los hinchas de Unión y el que Madelón necesita corregir ya
Los 16 goles a favor ilusionan al Tate, pero los 14 en contra revelan una grieta que Madelón debe sellar antes de que el torneo entre en su tramo decisivo.
Unión atraviesa el torneo con una identidad clara en ataque, pero arrastra una deuda que empieza a inquietar en el cuerpo técnico. El equipo dirigido por Leonardo Madelón convirtió 16 goles y recibió 14, una diferencia que lo mantiene competitivo pero que expone una fragilidad defensiva difícil de ignorar.
La derrota ante Talleres no opacó el buen momento ofensivo del Tate, que construyó buena parte de sus resultados desde la contundencia. La capacidad para convertir en momentos clave le permitió sumar puntos incluso en partidos donde el funcionamiento no fue del todo convincente.
Tarragona y las variantes del ataque
Cristian Tarragona aparece como una de las principales referencias en ofensiva, aunque el aporte goleador no depende exclusivamente del delantero. Unión encontró diferentes vías para llegar al gol y esa variedad se transformó en una de sus fortalezas.
El problema surge cuando el equipo debe defender después de perder la pelota. En varios encuentros quedó demasiado espacio entre líneas y los rivales encontraron facilidades para atacar. Esa situación se repite y preocupa.
La defensa, la cuenta pendiente
Los números reflejan una situación particular: Unión es uno de los equipos que más goles convirtió, pero también está entre los que más recibió. Los 16 tantos a favor contrastan con los 14 en contra, una diferencia que podría ser más amplia si el equipo lograra mejorar su rendimiento defensivo.
Para Madelón, el desafío pasa por conseguir un mayor equilibrio. No se trata de resignar la capacidad ofensiva que convirtió al Tate en un equipo efectivo, sino de reducir los errores que le permiten al rival generar situaciones.
Con el torneo entrando en una etapa decisiva, encontrar ese balance puede ser determinante. Unión tiene gol y variantes para lastimar, pero necesita fortalecer su estructura defensiva para que la contundencia en ataque no quede condicionada por los problemas en su propio arco.