El dato que ilusiona en la lucha contra el suicidio en Catamarca
Todos esperaban que la demanda por salud mental siguiera en manos de los adultos, pero pasó lo contrario: los jóvenes catamarqueños se están convirtiendo en los grandes protagonistas de la prevención. ¿Qué hay detrás de este cambio?
Catamarca registra un incremento sostenido en las demandas por salud mental, pero el dato que más esperanza genera es el protagonismo que están tomando los jóvenes en la prevención del suicidio. Así lo aseguran desde el Programa Provincial de Abordaje Integral del Suicidio, donde notan que cada vez son más los estudiantes que se acercan por iniciativa propia, sobre todo desde los centros de estudiantes.
“Muchas de las demandas que llegan a nuestro programa son tomadas a partir de la iniciativa de los jóvenes”, explicó Pablo Urquiza, coordinador general del programa. Para él, esto marca un cambio de época: los chicos no solo están más preocupados por la problemática, sino que empezaron a romper el silencio y a involucrarse colectivamente.
“La demanda se ha incrementado y esto no solamente tiene que ver con las problemáticas que pueden estar ligadas a cualquier situación en relación a la salud mental, sino también que la demanda toma una iniciativa desde un trabajo colectivo”, señaló Urquiza.
“Es como cuidar al que cuida”
El equipo considera que este proceso es especialmente valioso porque permite que los adolescentes no solo reciban información, sino que participen activamente en las estrategias de cuidado. “Es como cuidar al que cuida”, resumió Urquiza.
Sin embargo, desde el programa aclararon que el objetivo del trabajo entre pares no es convertir a los estudiantes en especialistas ni trasladarles responsabilidades que corresponden a los adultos y a los profesionales. Lo que se busca es que puedan hacer una primera detección, escuchar y saber cuándo recurrir a un referente.
“La detección es una instancia de detección de la situación, no es de diagnóstico”, explicó Carolina Álvarez, directora provincial de Prevención de Salud Mental.
Un ejemplo de este protagonismo surgió en la Escuela Secundaria de Pomán, donde los propios estudiantes desarrollaron el proyecto “Romper el silencio”. “Es muy esperanzador que los chicos tengan iniciativa de querer ayudar a sus compañeros”, destacó Álvarez.
La Línea 135, una puerta de entrada
En este escenario, la Línea 135 ocupa un lugar central como puerta de acceso a la orientación y asistencia. El servicio es gratuito, funciona las 24 horas y recibe llamados tanto de personas que atraviesan una crisis como de familiares y referentes que no saben cómo actuar.
Gabriela Cortés, coordinadora de la línea, remarcó que uno de los objetivos es que la comunidad pierda el temor a consultar. “Animarse a llamar, animarse a consultar. No quedarse con esa situación por la que estamos atravesando, poder poner en palabras”, señaló.
La demanda no se concentra solo en adolescentes. Los adultos mayores también llegan a través de la Línea 135, mientras que el abordaje se articula con otros organismos y espacios comunitarios.
Una red que se fortalece
Los especialistas insistieron en que la prevención del suicidio no puede quedar exclusivamente en manos del sistema sanitario. Por eso, durante septiembre se reforzarán los talleres de cuidado entre pares, el trabajo con centros de estudiantes y los encuentros comunitarios tanto en Capital como en el interior.
La estrategia apunta a consolidar una red provincial que incluya a escuelas, municipios, instituciones, organizaciones y referentes comunitarios. “Tenemos que seguir acrecentando la red provincial para que, en algún punto, la prevención se haga en cualquier espacio con el protagonismo de la comunidad”, sostuvo Urquiza.
En ese marco, el viernes 11 de septiembre se realizará en el Salón Amarillo de la Universidad Nacional de Catamarca el Primer Encuentro Regional sobre Abordaje y Prevención del Suicidio, con participación de representantes de las provincias del NOA y especialistas invitados.