El dato que incomoda: la ola de odio contra Argentina no fue una campaña orquestada
Un informe revela que la ola de críticas contra Argentina no fue orquestada. ¿Qué hay detrás de la hostilidad espontánea y quién ganó dinero con ella?
Un informe de la consultora Inteligencia Analítica reveló que el aluvión de críticas contra la Selección, la cultura y la historia argentina durante el Mundial no respondió a una operación coordinada. Analizaron más de medio millón de tuits de 325 mil cuentas en 33 horas y la conclusión es inquietante: la hostilidad fue espontánea, real y masiva.
¿Qué descubrió el estudio?
El informe, titulado La conversación hostil sobre Argentina, señala que no hay evidencias de una campaña organizada. La mitad de las cuentas tenía más de 7,46 años de antigüedad y solo el 0,29% fue creada después del inicio del Mundial. El 81% tenía al menos tres años. No apareció el pico de cuentas nuevas típico de una operación preparada.
La conversación no se dio en núcleos cerrados, sino entre desconocidos, sin una comunidad que actuara de forma coordinada. Sí hubo grupos que centraron sus acusaciones en racismo, Malvinas o el conflicto palestino-israelí, pero ninguno dominó el debate.
La respuesta argentina fue clave
Publicado una semana después de la final, el estudio destaca que la reacción de la red argentina fue central: respondieron acusaciones en español e inglés, multiplicando la circulación del conflicto. Algunos hallazgos contraintuitivos:
Malvinas no fue el tema principal: representó solo el 1,28% de los tuits argentinos, aunque concentró el 5,16% de las impresiones. Unas pocas publicaciones alcanzaron una viralidad enorme.
Racismo, el doble de conversación: las cuentas argentinas hablaron sobre racismo casi el doble que otros grupos, incluyendo acusaciones, defensas y autocríticas.
El fútbol fue lo que más se discutió: las acusaciones de trampa y arbitraje reunieron entre 8,2% y 8,9% de los tuits y el 13,2% de las impresiones.
La grieta se cerró frente al enemigo externo
La investigación destaca que libertarios, peronistas, opositores y cuentas del PRO aparecieron dentro de las mismas comunidades. La división partidaria dejó de ordenar la discusión cuando llegó una acusación externa.
El negocio detrás del odio
El periodista Federico Aikawa analizó una cuenta brasileña exitosa en Instagram y descubrió que los posteos contra Argentina tuvieron un 62% más de interacciones que el promedio. También estudió un streamer mexicano que pasó de hablar del mundial a volverse anti-Argentina. Su conclusión: "Todo termina en monetización. Si lográs alcance e interacciones, alguien cobra. ¿Por qué con Argentina? Porque los argentinos reaccionan fácil a estos cebos."
Aikawa también desenmascaró una fake news: una supuesta petición para excluir a Argentina del próximo Mundial que habría superado los 23 millones de firmas. El sitio argentinaout.org fue creado el mismo día que Argentina le ganó a Inglaterra. El contador de firmas no está conectado a ninguna base de datos: son dígitos con animaciones CSS que muestran un número fijo. El propio sitio lo admite: "This display counter is not a verified-signature total." La votación se cerró el 19 de julio y el 21 ya mostraba 23 millones. Una semana después, casi 29 millones, con el formulario desactivado. Un contador que sube con la votación cerrada no es una petición: es un número que alguien edita para generar titulares. Detrás, otra vez, la publicidad como motor.
Como concluye Inteligencia Analítica: "No fue una operación. Fue una multitud activando y haciendo circular prejuicios que ya estaban disponibles. La coordinación no es la única forma de producir daño colectivo."