El dato que marca el boom de Vaca Muerta y la preocupante caída de los yacimientos tradicionales
¿Sabías que la producción de petróleo convencional cayó 9% en junio mientras Vaca Muerta sigue batiendo récords? El dato que expone dos realidades.
El último informe del Indec dejó al descubierto una realidad que divide a la industria petrolera argentina en dos: mientras la producción de shale en Vaca Muerta sigue rompiendo marcas, los yacimientos convencionales no logran sostener el ritmo. Las cifras de junio de 2026 son contundentes y marcan un antes y un después en la matriz energética del país.
La producción de petróleo no convencional creció 32,2% interanual en junio, pero el segmento tradicional cayó 9% en el mismo período. Esta brecha se profundiza en el acumulado del primer semestre: el shale sube 35,2% mientras el convencional retrocede 8,8%.
¿Qué dicen los números del Indec?
Según el Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos, la extracción total de petróleo crudo aumentó 16,3% interanual en junio y acumuló una mejora del 17,4% entre enero y junio.
En volumen, se produjeron 4,3 millones de metros cúbicos de petróleo crudo en junio. De ese total, 3 millones provienen del segmento no convencional, que registró una suba del 32,2% frente al mismo mes del año pasado y un crecimiento del 35,2% en los primeros seis meses del año.
El petróleo convencional, en cambio, aportó 1,3 millones de metros cúbicos, con una caída del 9% interanual y una baja acumulada del 8,8% en el semestre.
El gas, la otra cara de la moneda
La misma tendencia se observa en el gas natural. En junio, la producción total alcanzó 4.789 millones de metros cúbicos, con una mejora interanual de apenas 0,2%. En el acumulado del año, el crecimiento llegó al 1,2%.
El gas no convencional aportó 3.349,4 millones de metros cúbicos en junio, con un aumento del 6,3% interanual y del 8,3% en el acumulado de enero a junio. En contraste, el gas convencional quedó en 1.439,6 millones de metros cúbicos, con una caída del 11,7% respecto de junio de 2025. En el acumulado anual, el retroceso llegó al 10,9%.
El crecimiento del no convencional evitó que la producción total de gas tuviera una caída mucho más importante. La expansión de los desarrollos de shale funciona así como un contrapeso frente al retroceso de los campos convencionales.
El precio a pagar: los servicios de apoyo
Sin embargo, no todo el sector acompañó el crecimiento de la producción. Los servicios de apoyo para la extracción de petróleo y gas mostraron una caída del 1,6% interanual y acumularon un retroceso del 15,3% en los primeros seis meses de 2026. Un dato que enciende las alarmas sobre la capacidad del sector para sostener el ritmo de actividad.
Para Argentina, esta transformación tiene consecuencias que van más allá de las cifras de producción. El crecimiento del shale aumenta la disponibilidad de hidrocarburos y abre mayores posibilidades para abastecer el mercado interno, desarrollar infraestructura y ampliar las exportaciones de energía.
La evolución de Vaca Muerta aparece así como una de las claves para entender el presente de la industria hidrocarburífera argentina. El desafío será acompañar ese crecimiento con inversiones, servicios e infraestructura suficientes para sostener el ritmo de actividad y evitar que los cuellos de botella terminen limitando el potencial de una formación que cada mes tiene un peso mayor dentro de la producción nacional.