El dato que nadie mira: San Juan pierde 8 de cada 10 litros de agua antes de llegar a los cultivos
¿Sabías que San Juan pierde el 80% del agua antes de que llegue a los cultivos? Un informe del CIGIAA revela las claves para cambiar el sistema y evitar la sobreexplotación de los acuíferos. Conocé los tres pilares que propone.
Mientras la atención se centra en la falta de nieve en la cordillera, un informe técnico pone el dedo en la llaga: la eficiencia del sistema de riego superficial en San Juan no supera el 20%. Es decir, por cada 100 litros que salen del canal matriz, solo 20 llegan a las plantas.
El quinto informe de coyuntura del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión Integral del Agua en el Árido (CIGIAA) sacude el tablero: el problema no es solo la escasez, sino la gestión obsoleta del recurso. El organismo, integrado por INTA, UNSJ, INA-CRAS, CONAE y el Gobierno provincial, lleva cuatro años relevando la situación y ahora pide pasar de los diagnósticos a la acción urgente.
Un sistema que se queda en el camino
La eficiencia global de la gestión del agua superficial es alarmantemente baja. De cada 100 litros distribuidos, solo 20 se convierten en productividad. Pero hay un detalle que muchos ignoran: el agua que se pierde en la red no recarga los acuíferos profundos, sino que se estanca, eleva la capa freática superficial y provoca problemas de revenición.
El diagnóstico es claro: el sistema actual está obsoleto. Los especialistas del CIGIAA señalan que la crisis no es solo de oferta, sino de gestión y adopción de nuevas tecnologías. La pregunta es: ¿cómo lograr un servicio de entrega de agua realmente útil?
Las tres claves que propone el informe
El informe plantea tres premisas fundamentales para la política hídrica provincial:
Flexibilidad: que el agua llegue cuando el cultivo la necesita, por ejemplo, en el momento crítico del ciclo del ajo o del pistacho.
Fiabilidad: que el productor pueda planificar su campaña sabiendo con cuánta agua contará realmente.
Equidad: una distribución basada en la eficiencia para que todos los productores reciban la misma proporción de agua.
Hoy, un productor de Calingasta puede invertir en riego por goteo, pero si una creciente corta el canal, se queda semanas sin recurso. Ante esta falta de seguridad y flexibilidad, los productores que incorporan tecnología terminan recurriendo masivamente a perforar y extraer agua subterránea. La consecuencia directa es la sobreexplotación de los acuíferos para compensar las ineficiencias de los canales superficiales.
¿Cuál es la salida?
El informe propone descentralizar el control de la distribución de agua, empoderando a los propios usuarios organizados, a través de las Juntas Departamentales u otras figuras, como ocurre en Mendoza. La idea es que asuman la administración directa en canales clave, como el Canal Céspedes en Pocito o el Canal San Guillermo en Calingasta.
La propuesta es clara: solo con una gestión verdaderamente equitativa, donde el productor de la cabecera del canal reciba la misma proporción que el del final, se podrá proteger la principal fuente de vida de la provincia. El futuro de la agricultura sanjuanina ya no depende únicamente de cuánta nieve caiga en la cordillera, sino de la capacidad para modernizar, medir y distribuir cada gota con inteligencia comunitaria.
Los informes de coyuntura no son solo papeles con gráficos; son el mapa de supervivencia de nuestro sistema productivo. La crisis hídrica nos obliga a ser más profesionales, más científicos y, sobre todo, más colaborativos.